lunes, 14 de septiembre de 2026

ClimaWhatsApp

Noticias desde el corazón del monte misionero

Misiones legalizó el glifosato: la exportación cayó 84%

Misiones legalizó el glifosato citando falta de alternativas para el tabaco y la yerba. Datos de SENASA muestran que la exportación cayó 84% desde 2013.

Publicado Lectura estimada: 7 min
Compartir
Escuchá esta nota0:00 / 0:00
Ilustración en estilo linograbado de bidones industriales lisos y una balanza junto a plantas de tabaco en Misiones
Ilustración editorial generada con inteligencia artificial.

Diez días después de que la Legislatura de Misiones derogara por ley la prohibición del glifosato —alegando que no existen sustitutos homologados para el tabaco, la yerba mate y el té—, los registros oficiales de comercio exterior muestran una tendencia que no apareció en el debate: la Argentina exporta cada vez menos herbicida terminado. Según un análisis propio de Fracrán Noticias sobre las planillas de importación y exportación que publica el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la exportación del ingrediente glifosato ya formulado —el producto listo para aplicar— cayó de 74,5 millones de kilos en 2013 a 12,1 millones en 2025: un derrumbe del 83,7%.

Una caída sostenida, no un salto de un año a otro

El retroceso no es un dato aislado de 2025: es una serie que baja año a año. En 2013 la Argentina exportó 74,5 millones de kilos de glifosato formulado; en 2017, 27,5 millones; en 2019, 18 millones; en 2023, 18,4 millones; y en 2025, 12,1 millones. El grueso de la caída ocurrió entre 2013 y 2019, cuando el volumen exportado se redujo un 76% en seis años. Desde entonces, la serie se mantuvo en un escalón mucho más bajo, con una leve baja adicional hacia 2024 y 2025. En ningún año de la última década la Argentina volvió a acercarse al nivel de exportación de 2013.

Lo que no desapareció: la materia prima que se importa para fabricarlo

La otra mitad de la ecuación no muestra la misma tendencia. El glifosato técnico —la materia prima concentrada que las empresas formuladoras importan para elaborar el producto terminado en el país— no bajó de forma sostenida: osciló entre 27,2 millones de kilos (2018) y 72,6 millones (2014) sin una dirección única. En 2025 la Argentina importó 39,6 millones de kilos de glifosato técnico, un 35,3% menos que en 2013, pero por encima de varios años intermedios, incluidos 2018 y 2019. A diferencia de la exportación del producto terminado, que se derrumbó de forma sostenida, la compra de la materia prima con la que ese producto se fabrica localmente nunca dejó de moverse en volúmenes de varias decenas de millones de kilos por año.

Dos movimientos más aparecieron recién en los últimos dos años, después de mantenerse casi en cero entre 2018 y 2023: la importación de glifosato ya formulado —no la materia prima, sino el producto terminado comprado directamente en el exterior— saltó a 8,2 millones de kilos en 2024 y a 23,1 millones en 2025. Y la exportación de glifosato técnico, que había sido prácticamente nula desde 2015, volvió a registrar 4,7 millones de kilos en 2025. Son movimientos nuevos dentro de la serie, todavía sin un patrón de varios años para confirmar si se sostienen.

El debate legislativo no incluyó este dato

La ley aprobada el 4 de septiembre —que esta redacción ya había cubierto— convirtió en norma lo que el Poder Ejecutivo misionero venía permitiendo por decreto desde 2024. El miembro informante, el diputado Waldovino Enio Lemes, defendió el cambio porque exigir el reemplazo del glifosato "sin alternativas disponibles... empuja al pequeño y mediano productor a la informalidad", y citó puntualmente al té, cuyos compradores objetan el uso de herbicidas sin sustituto homologado. Esa cuenca fitosanitaria incluye a Fracrán, cuyas economías de tabaco y yerba mate fueron mencionadas explícitamente por los legisladores como las que necesitan seguir usando glifosato mientras no exista un reemplazo aprobado.

Los números de SENASA no prueban ni refutan esa necesidad puntual, pero sí contextualizan el momento en el que se debatió: mientras el país exporta cada vez menos herbicida terminado, la compra en el exterior de la materia prima para fabricarlo —y, desde 2024, también del producto ya formulado— no muestra ninguna señal de retirada. Es un dato consistente con una demanda doméstica que se mantiene, aunque estos registros nacionales no permiten medirla de forma directa ni afirmar que creció.

Lo que estos datos no muestran

SENASA no informa a qué provincia se destina el glifosato importado ni cuánto llega efectivamente a Misiones o a Fracrán: esta es una serie nacional de comercio exterior, no un registro de aplicación en el campo. Los "kilos declarados" tampoco equivalen a ingrediente activo puro: el producto formulado se declara con su peso comercial, no con su concentración, y no es comparable en esas unidades con el técnico. Por eso este análisis mantuvo separadas ambas categorías y dejó fuera, a propósito, las mezclas registradas bajo otros nombres (como glifosato con 2,4-D o con fomesafén) y la categoría separada que SENASA identifica como "productos industriales", que sigue una lógica de comercio distinta. Tampoco es posible, con estos datos, atribuir la caída de las exportaciones a una causa única: pueden influir la competencia de otros países proveedores, ciclos de precios internacionales o cambios regulatorios en los mercados compradores, y esta nota no midió ninguno de esos factores.


Para mantenerte al tanto de las últimas noticias de Fracrán y la región, visitá nuestra portada.

Fuentes

Compartir

Más sobre Misiones

Más de Ambiente

Últimas noticias