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Resumen Argentina 4/10: Milei fija el tiempo, no el humor

Resumen Argentina del 4/10: el Gobierno recién promete crecer en 2028, el Congreso cuenta votos contra el DNU de tierras y la Iglesia pide unidad en Luján.

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Ilustración linocut de una escalinata legislativa vacía junto a un campanario bajo una luna grande en Buenos Aires
Ilustración editorial generada con inteligencia artificial.

Fue un domingo sin mercados, pero no sin política. El Gobierno pasó la semana fijando su propio calendario —recién en 2028 llegará, según Javier Milei, "el mejor año de la historia económica" del país—, pero este 4 de octubre dejó claro que no controla tres relojes que siguen corriendo por su cuenta: el del Congreso, que todavía puede voltearle el decreto de tierras; el de su propio círculo empresario, que empieza a tantear a la oposición por las dudas; y el de la Iglesia, que desde Luján le pidió, otra vez sin nombrarlo, que baje la temperatura de la grieta.

El Congreso no le regala tiempo

La sesión especial para derogar el DNU 70/2023 sigue firme para el 15 de octubre, pero el número de bancas que le faltan a la oposición cambia según quién cuente. El sitio El Monterizo situó el jueves a los bloques opositores en 121 diputados, ocho por debajo de los 129 necesarios para el quórum, y detalló que el oficialismo concentra ahora su búsqueda de votos en San Juan, donde negocia con los diputados Nancy Picón Martínez y Carlos Jaime Quiroga del bloque Producción y Trabajo, mientras el gobernador sanjuanino Marcelo Orrego dialoga con la Casa Rosada desde París. Infobae, en un análisis publicado el sábado por la noche, ubicó la diferencia en unas doce bancas y reveló que el Gobierno evalúa tres salidas distintas: separar la discusión de la ley de tierras del resto del DNU, incorporar un proyecto propio de tierras al debate de soberanía nacional, o que el propio Milei firme un decreto que derogue puntualmente el artículo 154, el que eliminó los límites a la compra de campos por extranjeros.

Que el número de votos oscile entre ocho y doce según la fuente no es un detalle menor: muestra una negociación todavía abierta, no una foto fija. Un dirigente opositor consultado por Infobae lo resumió sin vueltas: "En la política la autoridad se ejerce en todo, en esto también. Acá se lesiona al Gobierno". Para la Casa Rosada, el DNU 70 no es un decreto más: es, según la propia descripción oficial recogida por los medios, "una pieza central del esquema jurídico" de todo el programa económico. Perderlo en el recinto el 15 de octubre sería mucho más que una derrota legislativa puntual.

La city empieza a mirar para el costado

Mientras el oficialismo cuenta bancas, parte del empresariado que hasta hace poco apostaba sin fisuras al Gobierno empezó, en paralelo, a cubrirse. Una investigación de Perfil publicada este domingo describe reuniones privadas, en oficinas del microcentro porteño, entre ejecutivos de primera línea y referentes de distintos sectores del peronismo —desde el armado de Axel Kicillof hasta el larretismo y Patricia Bullrich—, con una condición explícita: "No le vamos a pedir la afiliación, pero tampoco vamos a aceptar condicionamientos", resumió una fuente ligada al gobernador bonaerense. Un empresario fue más directo sobre el malestar acumulado: "Desde que atacó a (Paolo) Rocca, algo se rompió y no volvió a ser igual".

No es una novedad aislada. Dos días antes, Letra P había recogido en el mismo círculo una contradicción incómoda para el relato oficial: confían en que Milei "va a morir con el ancla nominal cambiaria" para contener al dólar, pero advierten que "el crecimiento no va a alcanzar, ya no llega a las elecciones" de 2027. La lectura empresaria no es que el Gobierno vaya a perder el rumbo cambiario; es que la economía real no estaría dando los tiempos políticos que la Rosada necesita, y por eso empiezan a tender puentes hacia una oposición que hasta ahora preferían ignorar.

Desde Luján, un reclamo sin nombre propio

El tercer reloj que corrió este domingo fue, literalmente, religioso. Más de dos millones de personas completaron la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, los 60 kilómetros entre el santuario de San Cayetano en Liniers y la Basílica, buena parte bajo una lluvia intensa que no frenó la caminata. En la misa central de las 7.30, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a marcar distancia del clima político sin citar a ningún funcionario por su nombre: "Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y están infectando el corazón del pueblo", dijo, y agregó que "nuestra patria tiene muchos abrazos pendientes". La prensa coincidió en leer el mensaje como una continuidad de sus críticas previas al clima de confrontación impulsado desde el propio Gobierno, algo que —según reconstruyó Infobae— ya había generado cuestionamientos dentro del oficialismo en ocasiones anteriores.

Vale la aclaración que la propia cobertura hace explícita: García Cuerva no mencionó a Javier Milei. Es una lectura de la prensa, no una cita literal, y conviene no forzarla más de lo que da la homilía. Pero el contraste con la jornada política de este domingo es real: mientras en Buenos Aires se cuentan bancas y en el microcentro se tantean alianzas, dos millones de personas caminaron toda la noche por otra razón, ajena por completo al calendario legislativo.

Ninguno de los tres relojes depende del otro, pero los tres corrieron el mismo domingo. El Gobierno eligió cuándo prometer —2028, no antes—; no eligió, en cambio, cuándo el Congreso le cuenta los votos, cuándo sus propios aliados empresarios empiezan a mirar para el costado ni cuándo la Iglesia, desde un santuario y sin necesidad de nombrarlo, le recuerda que la grieta también se paga.


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