Metalúrgicas de Misiones: asociarse para conseguir pedidos

La Camim vuelve a advertir capacidad ociosa en Misiones. Las rondas de Dos de Mayo muestran qué falta para convertir talleres disponibles en proveedores.

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Ilustración en linograbado de un banco de trabajo con piezas metálicas y una prensa en un taller de Misiones

La metalurgia de Misiones sigue buscando pedidos para ocupar sus instalaciones. Marcelo Sarasola, presidente de la Cámara Misionera de Industriales Metalúrgicos (Camim), ubicó su actividad en el 40% de la capacidad instalada, en una entrevista publicada este miércoles por El Territorio. La respuesta que propone —asociar empresas para acceder a clientes mayores— ya tuvo una prueba en Dos de Mayo. El desafío es convertir esos contactos en trabajo.

La cifra describe utilización productiva: no permite contar cuántas fábricas están cerradas. Tampoco es una medición independiente de la cámara. Noticias de la Calle había recogido el mismo porcentaje en una entrevista propia con Sarasola en agosto. La coincidencia muestra que el dirigente sostiene el diagnóstico, pero no reemplaza una serie estadística con metodología publicada.

Tener máquinas disponibles no alcanza

En agosto, Sarasola señaló otro límite concreto a Noticias y Canal 2: una empresa debía llevar piezas a Córdoba para realizar tratamientos térmicos que no podía hacer en Misiones por falta de gas. El ejemplo, atribuido al empresario, ayuda a entender por qué disponer de instalaciones no equivale a tener resueltos todos los procesos necesarios para entregar un producto.

La escala también pesa. En su cobertura de Metal Misión, publicada en septiembre, Misiones Online recogió la explicación del titular de Camim: ciertos pedidos requieren capacidades que una firma sola no puede reunir. La propuesta era complementar trabajos entre talleres y conocer las condiciones de los compradores antes de ofrecerles una solución.

El diagnóstico de hoy agrega la dificultad logística para entrar directamente en grandes proyectos. Sarasola plantea participar como subcontratistas o proveedores de otras empresas y reconoce que el agro y el transporte todavía sostienen parte de la demanda.

De las reuniones a las órdenes de compra

ADEMI, coorganizadora de MetalMisión junto con Camim, confirma que el encuentro de Dos de Mayo incluyó rondas entre industrias y compradores, además de reuniones entre metalúrgicas. Participaron firmas como Arauco y Papel Misionero. Hubo, por lo tanto, un espacio concreto para poner necesidades y capacidades frente a frente.

El balance institucional describe oportunidades y vinculaciones, pero no informa montos contratados ni pedidos efectivamente adjudicados. Esa ausencia no prueba que no hubiera negocios: impide medir cuánto trabajo generó el encuentro.

Leídos en conjunto, los antecedentes muestran dos problemas distintos: conseguir demanda y reunir las condiciones para atenderla. Asociarse puede ayudar con el segundo. Para saber si también mejora el primero, el próximo balance necesitará mostrar qué contactos se convirtieron en contratos y qué producción pudieron sostener.

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