El Niño 2026 en Misiones: impacto en la chacra y lecciones del pasado
El fenómeno climático volverá a instalarse en la provincia entre mayo y noviembre. El impacto en la yerba mate, el té y el tabaco, y la clave de proteger el suelo.

El fenómeno de El Niño volverá a instalarse sobre Misiones entre mayo y noviembre de 2026 y, según la propia Dirección de Alerta Temprana del Ministerio de Ecología, el escenario esperado incluye más lluvias, tormentas intensas, crecidas de arroyos, riesgo hidrológico elevado y temperaturas invernales por encima de lo normal.
La advertencia no es menor. En una provincia donde la agricultura familiar sigue siendo la base económica de miles de colonos, un cambio en el régimen de lluvias no impacta solamente en el clima: impacta en la producción, en los caminos rurales, en la sanidad de los cultivos y en el ingreso mensual de cada familia.
Misiones registra en promedio unas precipitaciones anuales cercanas a los 1.800 milímetros y alrededor de 120 días de lluvia al año, siendo una de las provincias más lluviosas del país. Además, gran parte de su estructura productiva depende de pequeños productores familiares, con yerba mate, té y tabaco como ejes principales de la economía rural.
Cuando llega El Niño, ese equilibrio cambia.
Qué dice el Gobierno provincial
El informe oficial del Ministerio de Ecología confirmó una “transición acelerada” hacia condiciones Niño para el período mayo-noviembre 2026.
La proyección indica lluvias frecuentes, tormentas fuertes, posibles granizadas, ráfagas intensas e incluso riesgo de tornados de baja categoría. También se anticipan crecidas de ríos y arroyos, además de acumulados que en los meses más críticos —especialmente agosto, septiembre y noviembre— podrían superar los 300 milímetros mensuales.
El cambio responde al calentamiento del Pacífico ecuatorial y de la franja frente a Perú y Ecuador, una señal clásica del ENSO positivo (El Niño), que favorece mayor ingreso de humedad sobre el NEA.
Lo que pasó en los grandes Niños: 2009–2010 y 2015–2016
Los antecedentes más útiles para entender 2026 no están en el pronóstico sino en la memoria reciente. El Niño 2009–2010 llegó después de una de las sequías más severas de la Cuenca del Plata. Estudios satelitales sobre la región mostraron que la recuperación hídrica posterior coincidió con el ingreso de El Niño, reforzando la relación histórica entre fases Niño y temporadas más húmedas en el Litoral.
Pero el caso más recordado sigue siendo 2015–2016. Fue uno de los eventos Niño más intensos de las últimas décadas y en Misiones dejó inundaciones severas, caminos rurales destruidos, erosión de suelos y fuertes complicaciones logísticas.
Desde INTA Cerro Azul, el agrometeorólogo José Olinuk recordó que aquel evento fue excepcional incluso para una provincia acostumbrada a lluvias intensas. “El río Uruguay creció tanto que hasta arrastró casas”, explicó al señalar que sólo en eventos extremos el relieve misionero deja de amortiguar los excesos hídricos.
Impacto en los cultivos regionales
En la yerba mate, la humedad favorece brotación, pero cuando las lluvias son persistentes aparecen problemas como proliferación de hongos y caída anormal de hojas. INTA Cerro Azul trabaja en nuevas variedades con mayor adaptación, buscando reducir vulnerabilidad frente a escenarios climáticos extremos.
En el té, la lluvia excesiva suele afectar más la calidad industrial que el volumen, incrementando enfermedades fúngicas y complicando la logística. En tabaco, el exceso de agua favorece enfermedades radiculares y lavado de nutrientes, afectando directamente el precio final que recibe el productor.
El mayor enemigo está en el suelo
Los técnicos coinciden en que el principal riesgo de El Niño no está en la planta, sino en el suelo. Misiones combina pendientes pronunciadas con lluvias intensas. Cuando el suelo está desnudo, el agua arrastra la fertilidad y la estructura de la tierra.
La erosión hídrica sigue siendo una de las mayores amenazas productivas. Por eso las recomendaciones pasan por revisar curvas de nivel, cobertura verde, drenajes y protección de caminos internos. El suelo es el verdadero capital del colono y su pérdida es difícil de recuperar.
Qué esperar para este ciclo
Los modelos todavía discuten la intensidad exacta, pero hay consenso sobre la probabilidad de lluvias por encima de lo normal. Esto abre escenarios de potencial productivo pero también de fuerte presión sanitaria y riesgo económico por logística.
La diferencia entre una buena campaña y una mala no estará en la lluvia, sino en la preparación previa. El productor que logre sistematizar su suelo y planificación hídrica a tiempo tendrá mayores herramientas frente a este ciclo.
Fuentes: Ministerio de Ecología de Misiones, El Territorio, INTA, SciELO, arXiv.
















