El Niño en Misiones: el plan oficial y lo que no se dijo

Misiones coordinó 79 municipios ante El Niño extremo. Mientras tanto, el monte sigue achicándose, el veneno cayendo y el modelo productivo intacto.

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Redacción Fracrán
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Por Redacción Fracrán — 28 de mayo de 2026

El miércoles 27 de mayo, el gobernador Hugo Passalacqua encabezó en Posadas la primera Reunión de Información y Coordinación para la Preparación y Mitigación ante el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Estuvieron los 79 municipios, los ministerios, las fuerzas de seguridad y Protección Civil. El anuncio se difundió primero por Primera Edición y luego se replicó en Canal 12, Noticias del 6 y los portales oficiales.

El mensaje fue claro: vienen "momentos muy duros". El subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, lo definió así: "Va a ser un Niño extremo, comparable al de 2015". El subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra, completó: en septiembre, octubre y noviembre podrían caer más de 600 milímetros de lluvia, contra un promedio histórico de 200. Un escenario, dijeron, "similar al de 2014".

Que el Estado provincial se reúna antes de la catástrofe, en vez de durante o después, es una buena noticia. Pocas provincias argentinas planifican la prevención de un fenómeno climático con tanta anticipación. Hay que decirlo: el gesto es valioso.

Pero también hay que decir lo otro. Porque mientras la mesa coordina la limpieza de arroyos, los protocolos de evacuación y la base de datos de maquinaria, el modelo productivo que multiplica el daño cada vez que llueve sigue intacto, financiado y normalizado. Y porque hablar del Niño sin hablar del monte que ya no está, del veneno que se sigue tirando, del suelo que ya no absorbe, es como anunciar un dique cuando el río ya cambió de curso.

Este informe propone leer el anuncio en perspectiva. Con los datos en la mano.

Lo que sí anunció el Gobierno

El plan provincial, según las fuentes oficiales y la cobertura de Primera Edición, contempla:

  • Coordinación entre los 79 municipios, fuerzas federales (Gendarmería, Prefectura, Ejército) y organismos provinciales.
  • Limpieza de arroyos, protocolos conjuntos de evacuación, base de datos unificada de maquinaria, recursos sanitarios e insumos.
  • Articulación con la Mesa Federal que conformó el Gobierno nacional con Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.
  • Trabajo conjunto entre Protección Civil, Ecología y la Dirección de Alerta Temprana, en base a informes del Servicio Meteorológico Nacional, Salto Grande y organismos internacionales.

Las proyecciones que sostienen el plan son rigurosas. La NOAA (Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) elevó al 82% la probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026 y se mantenga hasta febrero de 2027. El Centro Europeo de Previsiones (ECMWF) proyecta anomalías superiores a +2,5 °C en la región Niño 3.4 hacia octubre, un umbral que ubicaría al evento entre los más intensos del último medio siglo. La probabilidad de que el episodio alcance categoría "fuerte" o "muy fuerte" ronda el 66-70% según el organismo que mida.

Es decir: el riesgo es real, está bien medido y las medidas de coordinación son pertinentes.

Lo que el anuncio no nombra

El director de Planificación de Protección Civil, José Luis Báez, presentó un informe demoledor durante la reunión. Entre 2015 y 2024, las pérdidas económicas por inundaciones en Misiones llegaron a 208 millones de dólares. En esos diez años se evacuaron 22.800 personas, se destruyeron más de 3.200 viviendas y se perdieron más de 30.000 hectáreas de yerba mate, además de daños sobre tabaco y té. También se registraron unos 400 casos de leptospirosis y cuadros diarreicos asociados a eventos climáticos extremos.

El Gobierno presenta esos números como argumento para justificar el plan. Pero esos números son la consecuencia, no la causa. La causa es un modelo. Y el modelo no se discute.

El monte que falta cuando llueve

Misiones es la provincia con el bosque nativo más diverso de Argentina. También es la que cargó, durante décadas, con una pérdida sistemática de ese bosque. Una investigación de la Facultad de Agronomía de la UBA, dirigida por Luis Sangel Polo Perdomo, midió la deforestación dentro del Corredor Verde —el área creada en el año 2000 para conectar las principales áreas protegidas— entre 1990 y 2020.

El resultado: se perdieron cerca de 130.000 hectáreas de bosque nativo, un 13% del área original del Corredor. La fragmentación se profundizó: lo que quedó está más chico, más aislado y, por eso mismo, más vulnerable. "La fragmentación genera un paisaje más hostil para la biodiversidad y la dinámica de los ecosistemas", explicó Polo Perdomo en su tesis.

Los datos oficiales del Ministerio de Ecología provincial, presentados en diciembre pasado, muestran que la deforestación viene cayendo: 4.790 hectáreas en 2023, 4.277 en 2024 y 4.118 en 2025. Es un mínimo histórico y hay que celebrarlo. Pero el mismo informe oficial admite que el 48% de la deforestación de 2025 ocurrió dentro del Corredor Verde, justo el territorio que se buscaba proteger.

Y hay un dato que cuesta digerir: según un relevamiento histórico de Greenpeace, de la Selva Paranaense original sólo queda el 7% de su superficie. Argentina conserva el remanente más importante, pero ese remanente está rodeado de presión productiva.

Cuando hay menos monte, hay menos esponja. "Son nuestra natural esponja y paraguas protector. Cuando perdemos bosques nos volvemos más vulnerables ante las lluvias y corremos serios riesgos de inundaciones", advirtió Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina. Lo dijo en 2014, después de la inundación que en Misiones evacuó a más de 6.000 personas y dejó 122 viviendas destruidas.

Una línea de tiempo que el Gobierno no muestra

Si se ordenan los eventos del último medio siglo, el patrón es difícil de ignorar:

  • 1982-83: Super Niño histórico. El río Paraná superó ampliamente sus promedios. Provincias del Noreste —Misiones incluida— sufrieron inundaciones extraordinarias. Daños documentados por CEPAL en cultivos de yerba mate, té y tabaco. Duración del evento: 14 meses.
  • 1997-98: Otro Super Niño. En Argentina: 32.800 evacuados y 290.000 personas afectadas. Misiones aparece entre las provincias más golpeadas. Pérdidas globales del evento: entre 32.000 y 96.000 millones de dólares.
  • 2014: Crecida extraordinaria del Uruguay y el Iguazú. En Misiones, 6.214 personas relocalizadas, 926 casas inundadas, 122 destruidas, 1.048 dañadas. Pérdidas estimadas: 500 millones de pesos de la época. El gobernador Closs declaró la emergencia económica.
  • 2015-16: Super Niño. En diciembre de 2015, más de 170.000 evacuados entre Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay por crecidas simultáneas del Paraná, Paraguay y Uruguay. En Misiones, el Parque Nacional Iguazú debió cerrarse: el caudal pasó de 5.000 a 8.000 metros cúbicos por segundo en pocas horas. Decenas de pasarelas destruidas.
  • 2023: Octubre más lluvioso de la historia de Misiones, con 530 milímetros caídos en un solo mes. Cientos de evacuados, puentes destrozados, parajes aislados. Las crecidas igualaron a las de 1983 y 2014.
  • 2015-2024 (década completa): 208 millones de dólares en pérdidas. 22.800 evacuados. 3.200 viviendas destruidas. 30.000 hectáreas de yerba perdidas. (Fuente: Protección Civil Misiones, mayo 2026.)

Cada uno de estos episodios encontró a la provincia con menos monte, más monocultivo y más infraestructura sobre zonas inundables. La línea de tiempo no es sólo climática. Es también una historia de decisiones productivas.

El otro modelo que cada año mete agua

Mientras la Selva Paranaense original encogía hasta el 7% de su superficie, en Misiones crecía otro tipo de "bosque": el plantado. Según el último inventario forestal provincial —difundido por Economis y elaborado por la Facultad de Ciencias Forestales— la provincia tiene hoy 300.453 hectáreas de pino, 37.623 de eucalipto y 10.130 de araucaria. Es la principal provincia forestal de Argentina.

Estos no son bosques. Son monocultivos. Y eso importa cuando llueve.

Estudios del CONICET y de investigadores chilenos y argentinos —compilados por organizaciones como Extinction Rebellion Argentina y CEPPAS— documentan que en cuencas con plantaciones de pino el caudal de agua disponible se reduce hasta un 40%, y con eucalipto puede caer hasta 75%, frente a una cuenca con bosque nativo. La demanda hídrica del monocultivo, sumada a la pérdida de estructura del suelo, achica la capacidad de la cuenca para regular el ciclo del agua: cuando llueve poco, el suelo se seca; cuando llueve mucho, escurre todo de una vez.

A eso se le suma la fumigación. Documentación del sector y trabajos académicos describen que en plantaciones jóvenes de pino se fumiga dos veces al año con tres litros de agroquímicos por hectárea o más. Entre 1996 y 2006 se registraron aplicaciones por encima de un millón de kilos de glifosato en el sector forestal misionero.

El paquete tecnológico que no se discute

Argentina es el tercer país del mundo en uso de plaguicidas, después de Estados Unidos y Brasil, según el informe "Impacto de los plaguicidas en los alimentos, el ambiente y la salud en Argentina", presentado en 2021 por el ingeniero químico Horacio Beldoménico, investigador de la Universidad Nacional del Litoral. Sobre 36 millones de hectáreas cultivadas, el INTA documentó un consumo anual de 230 millones de litros de herbicidas y 350 millones de litros de otros fitosanitarios.

En kilos por hectárea cultivada, Argentina aplica 7,4 kg/ha, muy por encima del promedio internacional, según una ficha sectorial del Ministerio de Economía de la Nación de noviembre de 2023. En valor: el consumo de agroquímicos rondó los 2.920 millones de dólares en 2020. El 76% de ese dinero correspondió al rubro herbicidas.

En 2024, el Gobierno nacional bajó los aranceles para importar urea, glifosato, atrazina y 2,4-D. La medida fue celebrada por el agronegocio. Rafael Lajmanovich, investigador del CONICET en el Laboratorio de Ecotoxicología de la UNL, lo explicó en Tierra Viva: "No es casualidad que las rebajas de aranceles sean para glifosato, atrazina y 2-4D, porque es lo que más se utiliza para los cultivos extensivos".

¿Por qué importa esto para una nota sobre El Niño? Porque el suelo envenenado no se comporta como el suelo vivo. Los microorganismos que generan la estructura porosa de la tierra —la que permite absorber, retener y filtrar el agua— se mueren con la repetición del paquete químico. Un suelo sin vida microbiana, con la cobertura vegetal eliminada por el herbicida, no es esponja: es chapa. El agua corre. Arrastra. Inunda.

Lo que no estuvo en la mesa

En la primera Mesa de Trabajo Provincial del miércoles, según las fuentes oficiales, no se mencionaron:

  • Una moratoria al desmonte en el Corredor Verde durante el período crítico septiembre-noviembre, donde se proyectan más de 600 milímetros de lluvia mensuales.
  • Una suspensión preventiva de aplicaciones de agroquímicos en zonas con riesgo de escurrimiento a cuencas y poblaciones.
  • Una revisión del modelo de forestación extensiva con pino y eucalipto en cuencas hidrográficas críticas.
  • Un plan de recuperación de coberturas vegetales nativas en márgenes de arroyos —el conocido "bosque ribereño"—, esencial para regular crecidas.
  • Un compromiso con la transición agroecológica del pequeño productor, que es el primer afectado y el que menos margen tiene para recomponer su chacra después de una crecida.

Lo que hubo fue limpieza de arroyos, base de datos de maquinaria y articulación entre municipios. Todo necesario. Nada suficiente.

La trampa del "evento" y el "plan"

El enfoque oficial trata la inundación como un evento. Una cosa que pasa, que dura unos días, que se mide en evacuados, viviendas y hectáreas. Pero la inundación es el último capítulo de una historia larga. La historia incluye qué se plantó, qué se taló, qué se fumigó, dónde se construyó, cómo se canalizó, qué se vendió y a qué precio. El plan provincial responde sólo al capítulo final.

Como dijo la médica Mariana Mampay, del proyecto "El Hormiguero" en Ruiz de Montoya, a la Agencia Tierra Viva en 2023: "La causa de estas inundaciones es la deforestación que viene avanzando, la pérdida de la capa fértil de la tierra, que es como una piel que tiene la provincia de Misiones, y que quedó dañada".

Hace una semana, en esta misma redacción, publicamos La Misiones que Fukuoka hubiera elegido. Argumentábamos que el monte que todavía queda —fragmentado, presionado, pero vivo— es en sí mismo un modelo de regulación hídrica, alimentaria y económica que la provincia tiene y no usa. Que el principal problema no es técnico ni meteorológico: es de modelo.

El anuncio del miércoles confirma esa lectura. La provincia se prepara para soportar el agua. No para reconstruir el sistema que la frenaba antes.

Lo que mide el termómetro y lo que mide el balance

Es probable que el plan funcione en lo suyo. Que se evacúe a tiempo. Que las máquinas estén donde tienen que estar. Que las cifras de víctimas sean menores que en 2014 o 2015. Y eso será un mérito real.

Pero también es probable que dentro de diez años, cuando se haga el próximo informe de impacto histórico —el siguiente "208 millones de dólares en pérdidas"—, la cifra sea mayor. Porque cada año, los 365 días, el monte sigue achicándose, el veneno sigue cayendo, el suelo sigue compactándose, y el clima global sigue acumulando calor en el Pacífico.

La verdadera prevención no se reúne en mayo en una Sala de Situación. Empieza en cada hectárea que no se desmonta, en cada chacra que recupera diversidad, en cada arroyo que mantiene su bosque ribereño, en cada decisión que no subsidia el envenenamiento del suelo.

El plan provincial está bien. Pero alcanza para tapar una gotera, no para arreglar el techo.


Fuentes

  1. Primera Edición – "Misiones activó un plan preventivo ante la llegada de un 'Niño extremo' y alertan por lluvias históricas" (27/05/2026).
  2. Noticias del 6, Canal 12 Misiones, Revista Códigos, Noticias De La Calle – cobertura de la reunión del 27/05/2026.
  3. Ministerio de Ecología de Misiones – Informe "Estado de la Deforestación en Misiones" (diciembre 2025).
  4. Economis – "Misiones alcanzó el nivel más bajo de deforestación de su historia" (19/12/2025).
  5. Argentina Forestal – "Misiones redujo un 18% la deforestación ilegal en 2025" (19/12/2025).
  6. Infobae – "El latido fragmentado: la selva misionera perdió 130 mil ha y sufre un quiebre invisible" (29/06/2025).
  7. Sobre la Tierra (FAUBA) – Tesis de Luis Sangel Polo Perdomo sobre el Corredor Verde.
  8. Agencia Tierra Viva – "Inundaciones en Misiones: mucho más que lluvia" (2023).
  9. ReliefWeb / La Nación / Diario de Cuyo – Cobertura histórica de inundaciones 1998, 2014, 2015.
  10. CEPAL – "Análisis retrospectivo de las inundaciones: lecciones y recomendaciones" (2018).
  11. Infobae / La Nación / Canal 26 / NOAA / SMN – Pronósticos El Niño 2026-2027.
  12. Economis – Inventario Forestal Provincial (octubre 2024).
  13. CONICET / Extinction Rebellion Argentina / CEPPAS – Impacto del monocultivo de pino y eucalipto.
  14. Agencia Tierra Viva – "La 'rentabilidad' del modelo agrotóxico" (2024).
  15. INTA – "Los productos fitosanitarios en los sistemas productivos de la Argentina".
  16. Ministerio de Economía de la Nación – Ficha sectorial Agroquímicos (noviembre 2023).
  17. Greenpeace Argentina – Datos históricos sobre la Selva Paranaense.
  18. Fracrán Noticias – "La Misiones que Fukuoka hubiera elegido" (22/05/2026).
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