Argentina a mitad de 2026: la macroeconomía se ordena, la vida cotidiana no repunta y el 2027 ya se juega en Misiones

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La inflación baja, hay superávit y el riesgo país toca mínimos, pero el salario real no arranca y la crisis yerbatera golpea a Misiones.

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En una chacra del interior misionero, el kilo de hoja verde de yerba se paga hoy menos de la mitad de lo que cuesta producirlo. Un colono que hace treinta años vive de ese yerbal decidió este año no cosechar: los números no cierran ni para pagar la limpieza del lote. Es una escena que se repite en toda la tierra colorada y que casi no aparece en los grandes titulares nacionales.

A unos kilómetros de esa chacra, la Ruta Nacional 14 sigue cruzando el Alto Uruguay con sus curvas, sus banquinas y sus puentes. Este año, la partida nacional para el mantenimiento de puentes y estructuras fue eliminada por completo, y la de seguridad vial se recortó casi en su totalidad. Dos postales que, juntas, resumen mejor que cualquier discurso cómo está la Argentina a mitad de 2026: un país que se ordena por arriba y que, por abajo, todavía no llega al monte.

Lo que mejora

Empecemos por lo que efectivamente mejora, porque el análisis serio no se hace por omisión. La inflación, que fue el gran flagelo de los últimos años, cede: en mayo el índice de precios al consumidor fue de 2,1% mensual, con 33,2% interanual y 14,7% acumulado en el año, según el INDEC. El dato de junio se conoce el 14 de julio, y las consultoras privadas lo estiman incluso por debajo del 2% mensual. Es el ritmo más bajo en años.

En el frente fiscal, el Gobierno cerró 2025 con superávit primario equivalente al 1,4% del PBI y financiero del 0,2%: fue la primera vez desde 2008 que el país encadena dos años consecutivos de superávit financiero. En los primeros cinco meses de 2026 el superávit primario ya acumula 0,7% del Producto, la mitad de la meta anual pactada con el Fondo Monetario Internacional.

Los mercados leyeron ese orden con optimismo. El riesgo país perforó nuevos mínimos y ronda los 415 puntos básicos, el nivel más bajo desde abril de 2018. Las reservas brutas del Banco Central treparon a unos 48.237 millones de dólares, tras compras por más de 11.000 millones entre enero y junio. Y hay un dato social contundente: la pobreza, medida por el INDEC en el segundo semestre de 2025, bajó al 28,2% de las personas, el registro más bajo en siete años, muy lejos del pico de 52,9% que dejó el salto inflacionario de comienzos de 2024.

Lo que no llega

Ahora bien, esa foto ordenada tiene una letra chica que se siente en cada mesa. El salario real es el mejor termómetro. El sueldo del sector privado registrado encadenó siete meses seguidos de caída hasta marzo, con una pérdida acumulada del 4,8%, y recién en abril cortó esa racha con una tenue suba del 0,9%. Todavía corre por detrás de lo que costaba la vida a fin del año pasado.

Pero el número que mejor explica la sensación de "no me alcanza" es otro: el ingreso disponible, es decir lo que queda en el bolsillo después de pagar los gastos fijos, está un 14,5% por debajo del promedio de 2023. La razón es directa. El peso de las tarifas de servicios públicos sobre el salario pasó de representar el 5,3% al inicio de la gestión a alrededor del 22% hoy: se cuadruplicó. Y los jubilados, otra vez, quedaron en el furgón de cola: la jubilación mínima con bono cayó 9,2% interanual en abril, porque el bono lleva meses congelado.

El empleo cuenta la misma historia con otras cifras. La desocupación se ubicó en 7,8% en el primer trimestre, unos 1,72 millones de personas. La tasa parece estable, pero por debajo se deteriora la calidad: la informalidad laboral subió a 44,2%, más de dos puntos en un año, y la subocupación llegó al 11,1%. Entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026 se perdieron cerca de 100.000 puestos asalariados privados registrados, mientras crecían unos 90.000 monotributistas. Se crea trabajo, sí, pero más precario y peor pago. En el Noreste argentino, la región que incluye a Misiones, la desocupación fue del 7,2%.

Los sectores que pierden

La recuperación tampoco es pareja entre las ramas de la economía, y ahí aparece la imagen de las dos velocidades. En abril, la actividad económica creció 1,6% interanual, traccionada por el agro y la minería, que se expanden a dos dígitos. Pero la industria y el comercio siguen sin encontrar piso: la producción manufacturera cayó 2,8% interanual, con doce de sus dieciséis ramas en baja, y la construcción retrocedió otro 2,8%. Los golpes más fuertes fueron en maquinaria, textiles, indumentaria y automotores. Son, no por casualidad, los sectores que dependen del mercado interno y del poder de compra de la gente.

Vale una salvedad con anclaje local: entre los pocos rubros industriales que crecieron aparecen los productos de tabaco y la madera, el papel y la impresión, dos actividades que forman parte de la matriz productiva misionera.

Lo público que se achica

El ajuste que sostiene el superávit se apoya en buena medida en el recorte de lo público, y eso también nos toca de cerca. El presupuesto universitario cayó del 0,72% del PBI en 2023 al 0,47% actual, el nivel más bajo en dos décadas. La inversión en ciencia y técnica se proyecta en 0,149% del PBI, el registro más bajo desde que hay datos, en 1972.

Y volvemos al puente del comienzo. La Decisión Administrativa 20/2026 eliminó el 100% del presupuesto nacional para mantenimiento de puentes y estructuras y recortó un 99% las partidas de seguridad vial. Para una región donde la Ruta Nacional 14 es una cuestión de vida o muerte, no es un dato técnico: es una decisión con consecuencias sobre nuestras rutas.

La yerba: el modelo en clave misionera

Si hubiera que elegir un solo caso donde el modelo nacional se ve completo, sin filtros, ese caso es la yerba mate. El DNU 70/2023 le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate la facultad de fijar el precio de la hoja verde. Desde entonces, el valor lo definen las empresas y el mercado.

El resultado sobre el pequeño colono es demoledor. Producir un kilo de hoja verde cuesta alrededor de 400 a 411 pesos, según el propio INYM, pero los productores cobran entre 180 y 230 pesos, y en algunos casos mucho menos. Cerca del 30% de los cerca de 12.000 productores registrados directamente dejó de cosechar. El Gobierno provincial estimó que Misiones dejó de percibir unos 400.000 millones de pesos de circulante y llevó el reclamo a la Justicia contra el Estado nacional. El Ejecutivo nacional responde con las exportaciones, que crecieron y le devolvieron al país el liderazgo mundial en 2025, con ventas por 117 millones de dólares. Pero los productores replican que la yerba tiene demanda inelástica y que el envión exportador no salva a la chacra familiar.

Gráfico de dos paneles. Arriba, la línea del costo de producción de la hoja verde de yerba mate se mantiene por encima de la línea del precio pagado al productor entre febrero de 2025 y mayo de 2026, con la brecha entre ambas sombreada. Abajo, barras que muestran la cobertura del costo: entre 48% y 77%, siempre por debajo del 100%.
Desde la desregulación del mercado en 2024, el precio que recibe el productor de yerba nunca alcanzó a cubrir el costo de producir un kilo de hoja verde: osciló entre el 48% y el 77% de ese costo, según el momento. El sistema anterior fijaba un precio mínimo obligatorio, diseñado para cubrir el costo más un margen para el productor. La brecha, entonces, no es un accidente del clima ni del mercado: es la consecuencia directa de un cambio de reglas.

Producir un kilo de hoja verde cuesta más de 400 pesos. El productor cobra, en el mejor de los casos, poco más de la mitad.

Detrás del número hay una foto de concentración conocida: apenas dos empresas explican casi la mitad de la molienda nacional, mientras los pueblos yerbateros ven cómo sus trabajadores se van a buscar changas a Brasil. Menos precio en la chacra es menos plata circulando en el almacén de barrio, en la ferretería, en la agroveterinaria. La desregulación no es una abstracción: es la economía del monte perdiendo aire.

El tablero 2027

Todo esto desemboca en política, y 2026 es el año en que el mapa electoral empezó a dibujarse. A nivel nacional, el oficialismo va por la reelección de Javier Milei: su hermana, Karina Milei, lo dijo con todas las letras este sábado en Posadas, al lanzar la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza. La oposición, todavía fragmentada, busca una estrategia de unidad que aún no encuentra.

En Misiones, el tablero se sacude por dentro. El gobernador Hugo Passalacqua confirmó que buscará la reelección y avanza en su ruptura con Carlos Rovira, el hombre que condujo la provincia durante más de veinte años. Rovira extinguió el histórico Frente Renovador de la Concordia Social, lanzó una nueva marca, Encuentro Misionero, y por primera vez desde 2007 no competiría por una banca. Passalacqua se recuesta en el poder territorial de los intendentes y explora acuerdos con la UCR, el PJ y otros espacios. Enfrente, La Libertad Avanza se entusiasma con dar el golpe y cambiar el color de la provincia: el exdeportista Diego Hartfield aparece como su nombre más firme, y se descuenta que Misiones desdoblará sus elecciones entre mayo y junio.

En ese cruce, hay una pregunta que todavía no tiene respuesta pública y que nos interpela desde el Alto Uruguay: dónde se van a parar los intendentes de nuestra zona en la fractura del oficialismo provincial. Es, quizás, la definición local más importante del año que viene.

A mitad de 2026, entonces, la Argentina no admite una sola frase. Se ordena por arriba y sufre por abajo. Baja la inflación y no alcanza el sueldo. Cae el riesgo país y se vacía la chacra. Esa contradicción no es un detalle: es el corazón de lo que se va a discutir en 2027. Y en Misiones, como casi siempre, se discute con la yerba de fondo.


Fuentes:

Fuentes de la infografía:


Nota de transparencia editorial

Esta nota distingue tres niveles de información.

Confirmado (dato oficial): las cifras de inflación, actividad económica, empleo, informalidad, pobreza e indigencia provienen de informes del INDEC; los datos fiscales, del Ministerio de Economía; los de reservas y riesgo país, del Banco Central y del mercado. Los recortes presupuestarios en educación, ciencia y vialidad corresponden a la Decisión Administrativa 20/2026 publicada en el Boletín Oficial. El costo de producción de la hoja verde surge del propio INYM.

Atribuido (declaraciones y análisis): la estimación de que Misiones dejó de percibir unos 400.000 millones de pesos de circulante corresponde al Gobierno provincial; la lectura de que las exportaciones "no salvan" a la chacra familiar es de referentes productivos y cooperativos; las proyecciones de inflación de junio son de consultoras privadas; las definiciones sobre candidaturas y estrategias de 2027 se apoyan en declaraciones de los propios dirigentes y en la cobertura de medios provinciales y nacionales.

Advertencias metodológicas: parte de la baja de la pobreza medida por la EPH se explica por cambios en la captación de ingresos introducidos desde fines de 2023, y no solo por una mejora real; distintos centros de estudios lo señalan. La evolución del salario real varía según la canasta de precios que se utilice. En todos los casos, las comparaciones interanuales se realizan entre períodos homogéneos y se evita mezclar series no comparables.

Nota metodológica de la infografía

La serie que compara costo de producción y precio efectivamente pagado, con ambos valores medidos de forma simultánea, existe recién a partir de la desregulación de 2024. Antes de esa fecha el precio de la hoja verde era obligatorio y por diseño cubría el costo, de modo que no había una brecha estructural: la brecha es, precisamente, un fenómeno del nuevo régimen.

Los valores en pesos no son comparables entre años distintos por efecto de la inflación. Por eso la métrica central del gráfico es la cobertura del costo (precio pagado dividido por el costo de producción), que es adimensional y sí permite comparar en el tiempo.

El costo de referencia corresponde a la Matriz 9-A de la Subcomisión de Costos del INYM; desde la desregulación tiene carácter referencial, no vinculante. El precio pagado al productor proviene de estimaciones del sector productivo y de cámaras, no de una serie oficial homogénea; por eso se expresa en rangos. Para 2026, el costo de referencia se estima entre 411 y 435 pesos según datos del INYM y de referentes del sector.

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