Yerba en Misiones: el mal de la tela exige mirar adentro
El INTA advierte sobre el mal de la tela en Misiones. Mirar dentro de la copa ayuda a detectarlo; los antecedentes muestran por qué hace falta medir casos.

La brotación de primavera obliga a mirar los yerbales de Misiones por dentro. En declaraciones publicadas el sábado por Primera Edición, Delia Dummel, especialista del INTA Montecarlo, advirtió que la humedad favorece al hongo que causa el mal de la tela. Una planta puede parecer sana desde afuera mientras la enfermedad empieza a desarrollarse en el interior de su copa.
La observación importa porque el problema compromete hojas y ramas, precisamente la parte productiva del cultivo. La especialista pidió intensificar las recorridas, especialmente en lotes con antecedentes. Describió la aparición de filamentos blanquecinos y hojas secas que quedan suspendidas de las ramas. El contacto entre plantas facilita la propagación.
La advertencia describe condiciones favorables para la enfermedad; no presenta un relevamiento que demuestre cuánto aumentaron los casos esta primavera. Esa diferencia evita convertir las lluvias en un diagnóstico automático para todos los yerbales.
Del síntoma al registro del lote
El antecedente de Senasa permite entender qué falta para medir ese avance. En agosto de 2019, el organismo documentó una red de vigilancia que combinaba visitas acordadas con productores, recorridas sistemáticas y envío de muestras sospechosas a laboratorios. Participaban también el INTA, el INYM y la Universidad Nacional de Misiones.
No era solamente una campaña para reconocer hojas dañadas: registrar síntomas de distintas temporadas y relacionarlos con las condiciones ambientales debía permitir conocer la distribución y la incidencia de la enfermedad. Ese diseño ofrece un criterio para leer la alerta actual: observar una planta sirve para actuar en esa chacra; estimar la extensión del problema exige comparar registros de varios lotes.
En febrero de 2020, Senasa informó monitoreos que incluían los departamentos San Pedro y Guaraní, entre otros de Misiones, y Santo Tomé, en Corrientes. Es un antecedente territorial de vigilancia, no una confirmación de focos actuales en Fracrán ni una prueba de que ese operativo siga funcionando hoy con igual cobertura.
La recomendación reciente de retirar material afectado y limpiar las herramientas coincide con las pautas que Senasa ya difundía en 2019 para reducir la dispersión. El seguimiento técnico del lote une ambas escalas: atender el daño visible y producir información que permita distinguir un foco aislado de un problema más extendido. Las fuentes consultadas no aportan una medición provincial actual de incidencia ni de pérdidas atribuibles a esta enfermedad.












