viernes, 11 de septiembre de 2026

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Misiones: la obra pública crece 53% real pese al ajuste

La inversión real directa en obra pública subió 53% real en el primer semestre de 2026, mientras el gasto corriente cayó 7,3% descontada la inflación.

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Ilustración en estilo linograbado de una grúa de construcción y bolsas de cemento junto a un edificio público en obra, en tonos de tierra colorada y verde monte
Ilustración editorial generada con inteligencia artificial.

Mientras el gobierno de Misiones ajusta el gasto corriente en términos reales, la inversión directa en obra pública —construcciones, maquinaria y equipo— viene en sentido contrario: creció 104,3% nominal en el primer semestre de 2026 frente a igual período de 2025, una suba de 53% una vez descontada la inflación. Es la contracara de un ajuste que, según muestran las cuentas provinciales, se concentra en el funcionamiento del Estado y no en el cemento.

Lo que dicen las cuentas provinciales

El esquema de Ahorro-Inversión-Financiamiento (AIF) que el Ministerio de Economía de la Nación publica trimestralmente por provincia, en base devengado y acumulado a junio de 2026, muestra que Misiones gastó $2.034.049,96 millones en gastos corrientes y $117.633,81 millones en gastos de capital, sobre un total de $2.151.683,77 millones. Frente al mismo acumulado de 2025 ($1.644.212,77 millones corrientes y $86.696,44 millones de capital, con un total de $1.730.909,21 millones), el gasto corriente subió 23,7% nominal y el de capital, 35,7%.

Con la inflación interanual de 33,5% que el INDEC midió para junio de 2026, esos números cambian de signo: el gasto corriente cayó 7,3% en términos reales y el total de la administración provincial, 6,9%. El gasto de capital, en cambio, apenas se sostuvo (+1,6% real), porque dentro de esa categoría conviven dos movimientos opuestos: la inversión real directa —la que efectivamente se traduce en obra— pasó de $41.371,70 a $84.499,45 millones (+104,3% nominal, +53% real), mientras la inversión financiera de la provincia (aportes de capital y préstamos) se derrumbó.

Un giro que ya se veía en el primer trimestre

Este patrón no es una novedad de junio. El economista Alejandro Pegoraro, director de la consultora Politikon Chaco —ya citado por esta redacción en agosto por su seguimiento de la demanda eléctrica misionera—, había detectado la misma dirección con los datos del primer trimestre de 2026: la inversión real directa creció 173,1% real interanual mientras el gasto público total caía 13% real, y concluyó que "la inversión pública no fue la variable de ajuste" en Misiones. El dato del semestre completo, con una fuente distinta —el AIF que la propia Nación consolida, no una serie provincial—, confirma esa lectura con una magnitud menor pero en la misma dirección: la obra pública crece en términos reales mientras el funcionamiento del Estado se contrae.

Esa combinación no es automática: un gobierno que ajusta también podría frenar la obra pública, como hicieron otras provincias en otros ciclos fiscales. Que Misiones haya elegido lo contrario es una decisión de política económica, no un efecto mecánico del ajuste.

La otra cara: participación de la inversión en el gasto total

Pese a la aceleración de este año, la inversión de capital todavía pesa menos en el total del gasto provincial que hace dos años: representó 6,96% del gasto ejecutado en el acumulado a junio de 2024, bajó a 5,01% en 2025 y este año se recuperó parcialmente a 5,47%. El salto de la inversión real directa no alcanza, todavía, para volver al nivel de participación de 2024.

Esa lectura conecta con lo que esta redacción ya había verificado en el sector privado: los permisos de edificación en Misiones cayeron 40,9% interanual hasta marzo de 2026, aun cuando el empleo registrado en la construcción subía. El repunte de la obra pública no compensa, por sí solo, esa caída del sector privado, y ambos datos miden cosas distintas —ejecución estatal versus actividad privada— que conviene no mezclar.

Lo que falta reconciliar: caja contra devengado

El mismo informe de Hacienda publica, además del esquema por devengado, uno equivalente en base caja —lo efectivamente pagado—. Ahí aparece otra brecha: el resultado financiero acumulado a junio, antes de las transferencias figurativas, fue de $61.097,04 millones en caja contra apenas $923,82 millones en devengado. Esa diferencia de $60.173,22 millones más que duplica la de 2025, cuando la misma brecha —entre $69.846,68 millones de caja y $41.871,85 millones de devengado— fue de $27.974,83 millones.

Esa brecha, por sí sola, no equivale a deuda exigible o impaga: puede reflejar gastos devengados y todavía no pagados, pero también diferencias de imputación contable entre ambas bases que sólo una conciliación oficial, cuadro por cuadro, permite explicar con precisión. Lo que sí muestra, con los mismos datos oficiales, es que esa distancia entre lo que la provincia reconoce como gasto y lo que efectivamente desembolsa en el mismo período creció este año. Es una pregunta abierta para el próximo informe trimestral, no una conclusión que estos números alcancen a probar solos.

Fuentes


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