Condenaron a 25 años al hombre que mató a un vecino de Fracrán
El Tribunal Penal Uno de Oberá sentenció a Levi Necke Da Silva por el homicidio de Nazareno Adrián Faier. El fallo abrió nuevas investigaciones sobre posibles cómplices.

El Tribunal Penal Uno de Oberá sentenció a Levi Necke Da Silva por el homicidio de Nazareno Adrián Faier, ocurrido en marzo de 2024 en el paraje San Alfonso. El fallo cerró el juicio oral, pero abrió nuevas investigaciones sobre testigos que habrían mentido o que podrían haber participado en el crimen.
El 16 de marzo de 2024, Nazareno Adrián Faier tenía 25 años, vivía con su pareja y su hija pequeña en el paraje San Alfonso, entre San Vicente y Fracrán. Esa noche, alguien golpeó la ventana de su casa reclamando los papeles de una moto. Lo que siguió terminó con su muerte y con una causa judicial que dos años después llegó a sentencia.
El 15 de mayo de 2026, el Tribunal Penal Uno de Oberá condenó a Levi Necke Da Silva, de 31 años y ciudadano brasileño, a 25 años de prisión como autor del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La pena que solicitó el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi fue la misma que aplicó el tribunal, presidido por el magistrado Horacio Paniagua. La sentencia se emitió el 15 de mayo a las 11:45, luego de dos jornadas de debate oral iniciadas el 13 de mayo.
La prueba que pesó más
La acusación se apoyó en evidencia forense clave: las huellas dactilares de Da Silva encontradas en la escena del hecho. Eso fue lo que el fiscal Fernández Rissi ponderó como elemento central para acreditar su presencia en la vivienda de Faier la noche del crimen.
Durante el juicio, Da Silva se declaró inocente. Asistido por una intérprete de la Policía de Misiones, declaró en portugués y sostuvo que no conocía a la víctima, que esa noche no salió de su casa en el barrio San Miguel de San Pedro, y que la moto en disputa era un problema entre otras personas. Cuestionó que no se hayan peritado los audios y mensajes de su teléfono ni tampoco los registros de antenas para determinar su ubicación.
Sin embargo, sus dichos chocaron con los testimonios de testigos. Uno de ellos relató que, durante el período en que estuvieron detenidos juntos, Da Silva le confesó que él había matado a Faier con un arma que pertenecía a otra persona. Otro testigo clave, Sergio Omar Da Silva, declaró que el acusado le exhibió dos armas, le preguntó si conocía a Nazareno Faier y dónde vivía.
La pareja de la víctima, quien estaba en la casa junto a su hija la noche del crimen, también declaró. Contó que la moto había sido robada días antes en un asalto a mano armada, que el agresor irrumpió en la vivienda pateando la puerta, y que no pudo identificarlo porque tenía el rostro cubierto.
Un prontuario cruzado de frontera
Da Silva llegó a Misiones cargando un historial delictivo extenso en Brasil: acusaciones por narcotráfico, asaltos armados y una tentativa de homicidio. Los antecedentes datan de 2006 y se registran en los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul. Al momento de su detención en Misiones, figuraba con un pedido de captura activo en su país. Incluso, según reconstruyó la investigación previa al juicio, había escapado de una condena de 11 años en Brasil argumentando que necesitaba cuidar a sus cuatro hijos.
La posibilidad de una extradición hacia Brasil, una vez cumplida su condena en Argentina, sigue abierta según lo que habían anticipado fuentes judiciales al momento de elevar la causa a juicio.
La causa no cierra sola: nuevas investigaciones
El fallo de condena vino acompañado de dos derivaciones que mantienen la causa en movimiento. El tribunal ordenó remitir las actuaciones a la Fiscalía de Instrucción de Oberá para que se investigue a Santiago Espíndola —quien fue detenido junto a Da Silva en las horas posteriores al crimen, luego desvinculado, y que declaró como testigo en el juicio— por la posible comisión del delito de falso testimonio.
También se remitirán las actas a la Fiscalía de Instrucción de San Vicente para que analice la situación de Sergio Omar Da Silva, otro testigo del debate, respecto de su posible participación en el homicidio de Faier. Fue este mismo testigo quien declaró que el condenado le había preguntado dónde vivía la víctima.
Lo que vivió la familia, lo que queda
El inicio del juicio oral no fue simple. La primera jornada arrancó con una demora provocada por un intento de avanzar hacia un juicio abreviado, una vía que fue rechazada por la familia de Nazareno Faier, que reclamó que el caso se resolviera en debate oral y público. Su posición prevaleció.
Nazareno tenía 25 años. Murió en su casa, frente a su familia, en una noche en que alguien llegó a reclamar una moto que él no tenía. La condena es un punto de llegada, pero las investigaciones que abrió el fallo muestran que parte del camino todavía continúa.
Fuentes: La Voz de Misiones (Jorge Posdeley); Primera Edición (Viviana Bonada); Misiones Online.

















