Patagonia bajo fuego y agua: Crónica de una tragedia recurrente

Tras una semana de incendios que consumieron 15.000 hectáreas en Chubut, la lluvia trae un alivio vital pero insuficiente mientras se debate el presupuesto.

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Redacción Fracrán
Redacción Fracrán

La imagen se repite con una periodicidad alarmante, casi como un ciclo macabro del calendario estival argentino: columnas de humo que oscurecen el cielo patagónico, bosques milenarios reducidos a cenizas y poblaciones en vilo. Sin embargo, este lunes 12 de enero amaneció con un aroma distinto en el aire: el olor a tierra mojada.

La tan esperada lluvia llegó finalmente a la zona cordillerana, proporcionando un respiro crucial en el combate contra los incendios que, desde hace una semana, mantienen en jaque a varias localidades de Chubut y amenazan con extenderse a Río Negro. Según confirmaron fuentes locales y reportes meteorológicos, las precipitaciones han permitido bajar drásticamente la temperatura y aumentar la humedad, condiciones indispensables para que los equipos de combate puedan pasar de una fase defensiva a una de control y extinción.

Sin embargo, el alivio no debe confundirse con la victoria. Expertos advierten que el fuego, aunque aplacado superficialmente, continúa activo en el subsuelo y en troncos de gran porte. La "guardia de cenizas" será larga.

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El origen de estos incendios no obedece a una causa única, sino a una convergencia de factores que los especialistas denominan la "regla del 30-30-30": más de 30 grados de temperatura, menos del 30% de humedad y vientos de más de 30 km/h. Estas condiciones se cumplieron con creces la semana pasada.

A esto se suma el estrés hídrico prolongado que atraviesa la Patagonia. A pesar de las lluvias recientes, la vegetación fina y muerta actúa como un combustible de ignición rápida. Además, las estadísticas oficiales indican que el 95% de los incendios forestales son producidos por intervención humana, ya sea por negligencia o intencionalidad.

El debate presupuestario: ¿Mito o Realidad?

Uno de los puntos más álgidos ha sido la denuncia sobre el recorte presupuestario en el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). Organizaciones ambientales señalan que la partida asignada para 2026 sufrió una licuación severa frente a la inflación, afectando la renovación de contratos de brigadistas y la licitación de medios aéreos.

Desde el Gobierno Nacional sostienen que no hubo un recorte nominal, sino una "optimización de recursos", argumentando que el problema es de coordinación provincial y de condiciones meteorológicas extremas. No obstante, en el terreno, la logística se vio tensionada y la disponibilidad de maquinaria pesada en las primeras 48 horas fue menor a la de temporadas anteriores.

Prevención: La gran deuda pendiente

Argentina cuenta con un sistema de combate de incendios reactivo y robusto en cuanto a capital humano, pero deficiente en prevención estructural. Falta inversión sostenida en silvicultura preventiva (limpieza de bosques, raleos, cortafuegos) durante los meses fríos.

La lluvia de hoy en Chubut es un respiro, pero no una solución definitiva. Con más de 15.000 hectáreas de patrimonio natural convertidas en carbón, la lección es clara: el fuego se apaga en el invierno con gestión, presupuesto real y políticas de estado.

Fuentes: Clarín, Perfil, Infobae, Página 12, DW.

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