Sueldos de miseria: municipales del Alto Uruguay cobran menos que la indigencia
ATE denunció que trabajadores de San Vicente y la zona perciben salarios iniciales de $501.000, muy por debajo de los $665.053 necesarios para no ser indigentes.

Los trabajadores municipales de San Vicente, El Soberbio, Dos de Mayo, Aristóbulo del Valle y Salto Encantado atraviesan una situación crítica. Sus salarios no alcanzan siquiera para cubrir la canasta básica alimentaria, el umbral mínimo que el INDEC utiliza para medir la indigencia en Argentina. El dato, revelado por Atiano Masoneves, secretario general de ATE Seccional 50, pone el foco sobre la precarización y la miseria salarial en el centro-este misionero.
Según Masoneves, el salario inicial de un trabajador municipal de categoría 12 en San Vicente se ubica en torno a los $501.000 mensuales. En contraste, el INDEC publicó el 14 de mayo que, para abril de 2026, la canasta básica alimentaria para una familia tipo alcanzó los $665.053. Esto significa que el sueldo de ingreso no llega a cubrir lo mínimo indispensable para que una familia no sea considerada indigente. La canasta básica total (línea de pobreza) llegó a $1.469.768 en el mismo período, casi el triple del sueldo municipal.
"Siempre, desde siempre en San Vicente se estuvo corriendo atrás. Estamos muy por debajo de lo que marca el INDEC para las canastas básicas", sostuvo el dirigente gremial en declaraciones a la radio de la Universidad Nacional de Misiones.
Una oferta rechazada y plan de lucha
El detonante del actual conflicto fue la oferta salarial del Ejecutivo municipal en abril: un incremento de $7.500 al básico y otros $7.500 liquidados de manera informal, fuera del recibo de sueldo. En total, una suma de $15.000 sobre un salario de $501.000, lo que representa apenas un 3% de aumento.
ATE rechazó de plano la propuesta y activó medidas de protesta. "¿Tiene sentido ir a una negociación salarial en la que te ofrezcan 30.000 pesos si doblan la apuesta? Eso es lo que ATE rechazó", planteó Masoneves. El pasado martes 20 de mayo, el gremio formalizó la denuncia ante el Honorable Concejo Deliberante (HCD) de San Vicente, señalando condiciones de miseria y precarización estructural.
Precarización y falta de estabilidad
Más allá de los montos, el gremio advierte sobre la inestabilidad laboral. El grueso de los trabajadores municipales está contratado bajo la Ley 137, una normativa diseñada para tareas temporarias. Sin embargo, empleados que realizan funciones permanentes como recolección de residuos, administración y mantenimiento son encuadrados bajo esa figura.
"Están presionados y asustados de que ni siquiera se animan a reclamar. Está tan naturalizado que el municipal gane poco", afirmó Masoneves. De los cinco municipios de la seccional, solo El Soberbio cuenta con estatuto del trabajador municipal, mientras que San Vicente carece de uno.
Del municipio a la changa
La insuficiencia de los ingresos obliga a los empleados a buscar alternativas. Según el dirigente, la mayoría combina su jornada de 6 horas en el municipio con "changas" por la tarde: desde tarefear hasta cortar pasto o realizar tareas rurales.
"El trabajador municipal ya no es solamente trabajador municipal: ya es un changarín", sentenció. En Dos de Mayo, la situación llegó al extremo de que dos empleados fueron desvinculados tras no presentarse a su turno municipal por considerar más rentable realizar trabajos de jardinería por su cuenta.
Hasta el momento, no ha habido una respuesta institucional formal por parte de los intendentes de la zona ante los reclamos de ATE. El proyecto de un convenio colectivo provincial para municipales, impulsado hace dos años, continúa sin avances en la Legislatura misionera.
Fuentes: Declaraciones de Atiano Masoneves (ATE Seccional 50) a Radio UNM; ATE San Vicente (atesanvicente.com.ar); INDEC (Valorización de canastas básicas, abril 2026).
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