Un cazador furtivo demorado, dos escopetas cargadas y un acutí muerto: la punta de un iceberg que no para de crecer
Guardaparques frustraron una cacería ilegal en el Parque Provincial Puerto Península. Secuestraron armas, municiones y un ejemplar de acutí muerto.

El jueves 22 de mayo, guardaparques del Parque Provincial Puerto Península frustraron una nueva cacería ilegal en plena selva misionera. El operativo, a la altura del kilómetro 1626 de la Ruta Nacional N° 12, dejó al descubierto algo que se repite con demasiada frecuencia: una estructura activa de caza furtiva instalada a pocas centenas de metros de una ruta transitada, en un área protegida del Estado.
Los agentes detectaron un trillo activo, se internaron alrededor de 500 metros en el monte y hallaron un "sobrado", plataforma elevada desde la que el cazador esperaba a sus presas. En el lugar encontraron a un hombre en actitud de caza que intentó huir, pero fue demorado a los pocos minutos. Al momento de la intervención, tenía en su poder un acutí —roedor silvestre cuya caza está prohibida—, 12 cartuchos calibre 16, dos escopetas calibres 16 cargadas (una de un caño y otra de dos), más dos cuchillos y un machete. Fue puesto a disposición de la Justicia.
El hecho fue informado por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones.
Lo que se ve y lo que no se ve
Este operativo no es un caso aislado. Es la expresión visible de un problema mucho más amplio y profundo. Durante el primer semestre de 2025, el Cuerpo de Guardaparques realizó más de 125 operativos contra la caza y pesca furtiva, lo que representó un incremento del 18% respecto a los 106 procedimientos del mismo período de 2024.
Entre los resultados más relevantes de ese semestre se destacó la detección de más de 22 cazadores y pescadores furtivos, varios de ellos puestos a disposición de la Justicia. También se secuestraron 19 armas de fuego —entre ellas 14 escopetas y 5 rifles de aire comprimido—, más de 60 municiones, más de 34 redes de pesca de gran porte y unas 6 embarcaciones.
En septiembre de 2025, un operativo en el Parque Provincial Urugua-í dejó como resultado la detención de cazadores en el paraje Cabureí, donde se hallaron varios saleros y sobrados que fueron destruidos para evitar su reutilización, y se secuestraron dos escopetas de fabricación casera y 20 cartuchos. Ese mismo mes, en zona limítrofe con Brasil, guardaparques que recorrieron la propiedad colindante con el Parque Provincial Piñalito encontraron un grupo de cazadores que al ser descubiertos huyeron hacia el país vecino, dejando un rifle calibre 22 de uso restringido.
En mayo de 2026, apenas semanas antes del operativo en Puerto Península, el Cuerpo de Guardaparques llevó adelante una serie de operativos simultáneos en distintas áreas protegidas que incluyeron patrullajes terrestres y fluviales, desarticulación de campamentos ilegales y procedimientos ante infracciones vinculadas a la caza furtiva.
Lo que los números oficiales no logran capturar es la magnitud real del problema. La caza furtiva, por su naturaleza clandestina, opera en las sombras. Cada cazador detenido representa docenas —posiblemente cientos— de ingresos ilegales al monte que no se detectan. Cada sobrado destruido es uno de los que se encontró: los que no se encontraron siguen activos.
Un territorio con demasiado para custodiar
Alrededor de un tercio de la superficie total de Misiones está representada por áreas naturales protegidas, lo que equivale a unas 1.400.000 hectáreas. Custodiar ese territorio con los recursos disponibles es una tarea enorme. Los operativos se concentraron especialmente en dos zonas identificadas como "puntos calientes": el Parque Provincial Urugua-í, en el municipio de Comandante Andresito, y la Reserva de Biósfera Yabotí, que abarca San Pedro y El Soberbio. Pero la presión sobre la fauna se ejerce en toda la provincia, incluyendo áreas como Puerto Península, en el corredor del Alto Paraná.
La caza furtiva, junto a la deforestación y el atropellamiento, es una de las principales causas que afectan negativamente a la fauna misionera y ponen en riesgo a especies muy amenazadas como el yaguareté, según sostuvo Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de la Fundación Vida Silvestre Argentina.
El contexto no es menor: la selva misionera o paranaense es la ecorregión argentina con mayor cantidad de vertebrados en riesgo, con un total de 50 especies amenazadas, y la caza sigue afectando principalmente a los mamíferos. A escala global, el tráfico de fauna silvestre es considerado la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo y la cuarta actividad comercial ilegal. Misiones forma parte de esa cadena: comparte la ecorregión del Bosque Atlántico con Brasil y Paraguay, y la presión extractiva no reconoce fronteras.
La denuncia también es una herramienta de conservación
El trabajo de los guardaparques es fundamental, pero es insuficiente si no va acompañado de los ojos y la voz de la comunidad. Cada vez que alguien ve un ingreso sospechoso al monte y mira para otro lado, esa inacción tiene consecuencias reales sobre el ecosistema que todos compartimos.
Denunciar no requiere exponerse. El Ministerio de Ecología cuenta con la línea Ecología Te Escucha, disponible las 24 horas: se puede llamar, enviar un SMS o escribir por WhatsApp al 3764-883555. Cualquier movimiento extraño cerca de un área protegida, cualquier señal de caza activa —trillos, disparos, vehículos sospechosos en zonas de monte— merece una consulta. Los guardaparques hacen el resto.
El acutí del operativo del jueves ya no puede ser devuelto al monte. Pero el próximo puede salvarse.
Fuentes: Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones (misiones.gob.ar, 22/05/2026); Ministerio de Ecología de Misiones (ecologia.misiones.gob.ar, 17/09/2025); Canal 12 Misiones (17/09/2025); Noticias de la Calle (03/05/2026); Argentina Forestal (13/08/2025 y 16/04/2024); Ecoportal / Fundación Vida Silvestre Argentina (enero 2023); El Territorio / Misiones Online.
















