Por qué se sigue muriendo de hambre en un mundo que produce comida de sobra
El hambre mundial bajó por tercer año, pero aún afecta a 645 millones de personas. Desperdicio, precios y semillas explican una crisis de reparto.

El informe de las Naciones Unidas publicado hace cinco días muestra la tercera baja consecutiva del hambre mundial. Al mismo tiempo, se tiran 1.050 millones de toneladas de alimentos por año, cuatro empresas controlan más de la mitad de las semillas del planeta y la Argentina negocia con Estados Unidos un convenio que recorta el derecho del productor a guardar su propia semilla. El hambre no es un problema de producción. Es un problema de reparto, de precio y de propiedad.
El 21 de julio, cinco organismos de las Naciones Unidas publicaron el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026. La conclusión de portada es buena: el hambre bajó por tercer año seguido. Afectó al 7,8 por ciento de la población mundial en 2025, contra el 8,1 por ciento en 2024 y el 8,6 por ciento en 2022. Son unos 645 millones de personas, catorce millones menos que el año anterior.
La letra chica es peor. Esos 645 millones siguen siendo unos cincuenta millones más que hace diez años. Y hay otra medida, más amplia, que dice lo que la primera esconde: el 25,8 por ciento de la humanidad, unos 2.100 millones de personas, pasó por inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025. Comieron menos, o comieron peor.
Sobra comida
Conviene empezar por descartar la explicación más cómoda, la que dice que no alcanza para todos.
Alcanza. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calculó que en 2022 el mundo desperdició 1.050 millones de toneladas de alimentos: el 19 por ciento de todo lo que llegó a manos de los consumidores. A eso hay que sumarle otro 13 por ciento que la FAO estima que se pierde entre la cosecha y la góndola. Los hogares aportaron el 60 por ciento de ese desperdicio. Traducido: lo que se tira equivale a 1,3 comidas diarias para cada persona hambrienta del planeta.
Y hay un segundo dato de escala. El estudio de Joseph Poore y Thomas Nemecek publicado en la revista Science en 2018 —el relevamiento más amplio hecho hasta hoy sobre sistemas alimentarios, con datos de 38.700 establecimientos en 119 países— estableció que la producción de carne, lácteos, huevos y acuicultura ocupa alrededor del 83 por ciento de la tierra agrícola del mundo, pero aporta apenas el 18 por ciento de las calorías y el 37 por ciento de las proteínas que consumimos. Genera, además, entre el 56 y el 58 por ciento de las emisiones asociadas a los alimentos. Los mismos autores calcularon que sin producción animal el planeta podría reducir en más de un 75 por ciento la tierra agrícola en uso y aun así alimentar a toda su población.
Hay un matiz honesto que corresponde señalar: una parte de esa superficie son pastizales difícilmente convertibles en cultivo. Pero el desbalance central no se discute. La tierra más productiva del mundo no está produciendo comida para personas.
Dónde queda la plata
El informe de la ONU trae un dato que explica más que cualquier discurso: las actividades posteriores a la tranquera —elaboración, logística, transporte, mayoristas, comercio— representan entre el 70 y el 75 por ciento de lo que paga el consumidor. Sólo el procesamiento, la logística y la venta mayorista se llevan hasta el 40 por ciento del precio final.
El que planta se queda con menos de un tercio. El que come paga el resto.
Por eso comer sano se encarece incluso cuando el hambre baja. El costo promedio mundial de una dieta saludable pasó de 2,94 dólares de paridad de poder adquisitivo por persona y día en 2017 a 4,28 en 2025. América Latina y el Caribe tiene el costo más alto del planeta: 4,91 dólares diarios por persona. Todavía hay 2.690 millones de personas en el mundo, casi una de cada tres, que no pueden pagarla.
El precio acá
En el Noreste argentino, los alimentos y bebidas no alcohólicas representan el 35,3 por ciento de la canasta de consumo de los hogares, según las ponderaciones del INDEC. En el Gran Buenos Aires representan el 23,4 por ciento. La misma inflación de alimentos nos golpea acá una vez y media más fuerte que en el conurbano.
Y golpeó. En junio de 2026, los alimentos acumulaban en el NEA una suba interanual del 41,7 por ciento, contra el 34,7 por ciento del promedio nacional. Adentro de ese número, el reparto es desparejo: carnes y derivados subieron 56,4 por ciento en un año; verduras, tubérculos y legumbres, 55,7 por ciento; pan y cereales, apenas 18,5 por ciento; leche, lácteos y huevos, 18,1 por ciento.
Los precios promedio que el INDEC releva para la región, en junio, dicen lo mismo con más crudeza. El kilo de carne picada común costaba 10.946,65 pesos. El kilo de arroz, 1.686,65. El de harina de trigo, 1.010,40. Con lo que sale un kilo de carne picada se compran 6,5 kilos de arroz, o 4,6 kilos de fideos, o 10,8 kilos de harina.
Esto no es una recomendación moral. Es aritmética sobre precios oficiales. La base más barata de calorías y de proteína disponible en un almacén del Alto Uruguay es vegetal, y por un margen enorme.
Conviene precisar cómo se construye ese número, porque explica bastante. La FAO calcula el costo de una dieta saludable sobre una canasta de referencia derivada de las guías alimentarias nacionales de cada país, organizada en seis grupos de alimentos y dimensionada para cubrir 2.330 kilocalorías diarias en un adulto representativo. Uno de esos seis grupos es el de alimentos de origen animal, y está ahí porque así lo establecen las guías nacionales que sirven de base al cálculo.
Dentro de esa canasta, el propio informe señala que los alimentos de origen animal, las frutas y las hortalizas concentran la mayor parte del costo total, mientras que los alimentos básicos amiláceos aportan relativamente poco. En América Latina y el Caribe, el rubro que más pesa es el de las hortalizas.
Dicho de otro modo: el patrón alimentario que se usa como referencia internacional trae incorporado, por construcción metodológica, uno de sus componentes más caros. Y el que le sigue en peso en nuestra región, la verdura fresca, es el único de esa lista que puede salir de una chacra a veinte kilómetros de la mesa.
La semilla
Conviene desactivar un mito antes de seguir, porque circula mucho y nos hace perder discusiones que se pueden ganar con datos.
No existen en el mercado semillas modificadas para nacer estériles. La tecnología conocida como GURT, apodada Terminator, fue patentada en los años noventa pero nunca se comercializó ni se sembró a campo. Los 193 países del Convenio sobre la Diversidad Biológica establecieron una moratoria internacional mediante la Decisión V/5 en el año 2000, ratificada en la Conferencia de las Partes de 2006. La patente estadounidense venció en 2015 sin haberse usado nunca.
El mecanismo real no es biológico. Es jurídico, y está en discusión en la Argentina ahora mismo.
La Ley 20.247 de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, sancionada en 1973, reconoce en su artículo 27 el derecho al uso propio: el productor puede guardar semilla de su cosecha y volver a sembrarla en su campo sin pedir permiso ni pagar regalías adicionales. Ese derecho existe porque la Argentina adhirió al acta de 1978 del convenio UPOV, la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.
Hay una versión más restrictiva, el acta de 1991. Amplía los derechos del obtentor, achica el margen del productor para guardar semilla y estira los plazos de monopolio: de 20 a 25 años para árboles y vides, de 15 a 20 años para el resto de los cultivos. El acuerdo comercial que la Argentina firmó con Estados Unidos compromete al país a avanzar hacia esos estándares.
El 14 de julio hubo reunión en la Secretaría de Agricultura, con el titular del INASE y las entidades del sector. Hubo acercamientos sobre excepciones al pago de regalías, pero la adhesión a UPOV 91 sigue trabada. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa advirtió que el convenio limita severamente el uso propio. La Federación Agraria Argentina anticipó que no lo va a respaldar.
Quién cobra si eso avanza no es un misterio. Según el relevamiento de la organización GRAIN, cuatro empresas —Bayer, Corteva, Syngenta y BASF— controlan el 56 por ciento del mercado mundial de semillas comerciales y el 61 por ciento del de pesticidas. Bayer sola tiene el 23 por ciento de las semillas. Son las mismas cuatro en los dos mercados, y no es casualidad: las semillas que venden están diseñadas para funcionar con los agroquímicos que venden.
Ese poder también se mide en tribunales. El 25 de junio de este año, la Corte Suprema de los Estados Unidos falló siete a dos a favor de Monsanto, hoy propiedad de Bayer, y estableció que la ley federal desplaza los reclamos estatales por falta de advertencia sobre el glifosato cuando la agencia ambiental ya se expidió. El fallo cerró de un saque miles de demandas pendientes.
Qué tiene que pasar
Misiones tiene una respuesta escrita en su propia legislación, y es más concreta que cualquier declamación.
La Ley VIII N.º 75 creó el Programa de Soberanía Alimentaria Provincial y garantiza a los productores el acceso a tierra, agua y semillas nativas. La ley de Agricultura Familiar cumplió diez años. Hay más de ochenta ferias francas repartidas en la provincia, donde el productor le vende directo al que come y no hay ninguna de las etapas que se llevan el 70 por ciento del precio.
La contradicción está a la vista. La provincia legisla el derecho a la semilla propia mientras la Nación lo negocia en una mesa de comercio exterior.
Se muere de hambre en el mundo por decisiones. Por guerras que bloquean el acceso a la comida, por ayuda humanitaria recortada, por precios que se forman lejos del que planta y del que come, y por marcos legales que convierten en delito lo que durante diez mil años fue una obligación campesina: guardar semilla.
Ninguna de esas cosas es un accidente. Y ninguna se arregla mirando para otro lado.
Fuentes
- https://www.ifad.org/es/w/noticias/informe-de-las-naciones-unidas-los-niveles-de-hambre-en-el-mundo-disminuyen-por-tercer-ano-consecutivo-aunque-persisten-las-disparidades-regionales
- https://doi.org/10.4060/cd8306en
- https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/el-mundo-desperdicia-mas-de-1000-millones-de-platos-de
- https://alimentosargentinos.magyp.gob.ar/HomeAlimentos/PDA/documentos/food_waste_index_report_2024_SP.pdf
- https://www.leap.ox.ac.uk/article/reducing-foods-environmental-impacts
- https://ourworldindata.org/environmental-impacts-of-food
- https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_07_26D38930EEA5.pdf
- https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/economia/sh_ipc_precios_promedio.xls
- https://grain.org/es/article/7288-los-diez-gigantes-de-los-agronegocios-la-concentracion-corporativa-en-la-alimentacion-y-en-la-agricultura
- https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/ley-de-semillas-hubo-acercamiento-entre-el-campo-y-la-industria-semillera-pero-persisten-diferencias-nid14072026/
- https://www.infobae.com/economia/2026/03/11/ley-de-semillas-un-punto-clave-del-acuerdo-comercial-con-estados-unidos-reabre-una-grieta-en-el-campo/
- https://www.supremecourt.gov/opinions/25pdf/24-1068_n7ip.pdf
- https://www.scotusblog.com/2026/06/court-rules-for-roundup-maker-in-dispute-over-cancer-warnings-on-pesticide-labels/
- https://www.canal12misiones.com/agricultura-familiar/dia-soberania-alimentaria-misiones
- https://www.canal12misiones.com/noticias-de-misiones/agro/misiones-celebra-10-anos-agricultura-familiar
Nota de transparencia editorial
Esta nota fue elaborada íntegramente a partir de fuentes documentales públicas: informes de organismos internacionales, publicaciones oficiales del INDEC, legislación provincial y nacional, sentencias judiciales y coberturas de medios nacionales. No incluye relevamiento de precios propio en comercios de Fracrán ni entrevistas a productores locales. Los precios citados corresponden al promedio regional del Noreste argentino que releva el INDEC para junio de 2026 y pueden diferir de los precios efectivos en comercios de la localidad.
Sobre la comparación de costos entre alimentos: se utilizaron los precios promedio publicados por el INDEC para la región Noreste, convirtiendo a precio por kilo el valor de los fideos publicado para 500 gramos y sin aplicar estimaciones. Las relaciones expresadas son divisiones directas entre esos valores.
Sobre la tecnología GURT: la afirmación de que nunca fue comercializada surge de la Decisión V/5 del Convenio sobre la Diversidad Biológica y de su ratificación posterior. Fracrán Noticias considera necesario aclararlo porque se trata de una información frecuentemente reproducida de manera errónea.
Sobre el glifosato: existe una divergencia científica documentada entre la clasificación del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, que en 2015 lo ubicó como probablemente carcinógeno para humanos, y las evaluaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y de otros organismos regulatorios, que sostienen que no es probable que cause cáncer. Esta nota no toma posición sobre esa controversia científica y se limita a informar el alcance jurídico del fallo citado.




























