Canasta básica y consumo en los últimos 10 años: tres gobiernos nacionales, el mismo gobierno provincial

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En Posadas, Misiones, el costo de no ser pobre se multiplicó por 141 en diez años y cayó el consumo real de alimentos, con la carne como primera baja.

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En una década, el costo de no ser pobre en Posadas se multiplicó por 141. En paralelo, el volumen real de alimentos que las familias compran en el súper cayó, y lo primero que se achicó en la mesa fue la carne. Una misma provincia gobernada por el mismo espacio acompañó a tres presidentes de signos opuestos.

Hay dos maneras de medir una crisis. Una es mirar lo que cuesta llenar el changuito. La otra, mirar lo que finalmente queda adentro. Cruzamos por primera vez las dos series que publica el IPEC para el Aglomerado Posadas —el valor de la canasta básica y el volumen real de ventas en supermercados— y el resultado dibuja una tijera: una línea que se dispara hacia arriba y otra que se hunde. El precio sube; el plato baja.

Gráfico de líneas del Aglomerado Posadas entre 2018 y 2026. Una línea naranja muestra el precio de la canasta básica total en fuerte ascenso. Dos líneas verdes muestran el volumen real de ventas de alimentos y de carne en supermercados, en descenso; la de carne cae a un tercio. Bandas de color superiores identifican las presidencias de Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei, y una barra verde continua indica que el gobierno provincial, el Frente Renovador de la Concordia, fue el mismo durante todo el período.
La tijera del costo de vida en Posadas. Mientras el precio de la canasta básica de una familia tipo se multiplicó por 90 desde 2018 (por 141 en la década), el volumen real de alimentos vendidos en el súper cayó, con la carne a la cabeza. Tres gobiernos nacionales, un mismo gobierno provincial. Gráfico: Fracrán Noticias sobre datos del IPEC (Aglomerado Posadas).

Lo que cuesta: una canasta que se multiplicó por 141

En enero de 2016, una familia tipo de cuatro integrantes necesitaba 12.318 pesos por mes para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no caer bajo la línea de pobreza. En abril de 2026 necesitaba 1.737.623 pesos. Es decir, la canasta se multiplicó por 141: un aumento del 14.007 por ciento en diez años. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, siguió exactamente la misma trayectoria.

Tomada desde 2018 —el año en que arranca la otra serie que vamos a cruzar—, la canasta se multiplicó por 90. El número, lejos de ser un tecnicismo, es el piso de ingresos que separa a un hogar de la pobreza.

Lo que se come: el changuito se vacía

Acá está el hallazgo. Mientras el precio escalaba, el volumen físico de alimentos vendidos en los supermercados de Posadas (medido a precios constantes, o sea descontada la inflación) se desplomó, y de manera muy desigual. Entre el primer trimestre de 2018 y el de 2026, la venta real de carne cayó 64 por ciento: hoy se vende cerca de un tercio de lo que se vendía. La panadería cayó 50 por ciento. Los lácteos, 13. La verdulería y frutería, 15.

En contraste, el almacén —los secos: fideos, arroz, harina, polenta— casi no se movió: bajó apenas 3 por ciento. La conclusión es cruda. Cuando el ingreso no alcanza, no se deja de comer: se reemplaza lo caro y nutritivo por lo barato y rendidor. Lo primero que sale del changuito es la proteína y el pan fresco. Lo último, los hidratos baratos que llenan.

Tres presidentes, un solo signo provincial

Esta década la atravesaron tres gobiernos nacionales de signos enfrentados: Mauricio Macri (Cambiemos), Alberto Fernández (Frente de Todos) y Javier Milei (La Libertad Avanza). Arriba cambió todo. En Misiones, en cambio, no cambió nada: el Frente Renovador de la Concordia gobernó la provincia sin interrupción, con Hugo Passalacqua (2015-2019), Oscar Herrera Ahuad (2019-2023) y otra vez Passalacqua (desde diciembre de 2023), bajo la conducción de Carlos Rovira desde 2003.

No es un dato menor, y obliga a una lectura honesta: ese mismo espacio negoció gobernabilidad con los tres, fueran del color que fueran. Tuvo buena relación con el gobierno de Macri, apoyó a Fernández en 2019 y respaldó las reformas de Milei al asumir en 2023. La pregunta que deja el gráfico no es a quién culpar por la inflación nacional, sino otra, más incómoda: qué hizo —y qué no hizo— un gobierno provincial estable, de dos décadas, frente al costo de vida local mientras todo cambiaba por encima de él.

Cómo recibieron y cómo dejaron

Tres tarjetas, una por presidente. Macri (Cambiemos): canasta +235%, alimentos -5,2% y carne -8,5% (tramo parcial desde 2018). Fernández (Frente de Todos): canasta +1.085%, alimentos -23% y carne -48,8%. Milei (La Libertad Avanza), en curso: canasta +168%, alimentos -10,8% y carne -38,7%. En las tres, el gobernador fue del Frente Renovador de la Concordia.
Cómo recibió y cómo dejó cada gobierno. La canasta básica subió en los tres mandatos; el consumo real de alimentos y de carne cayó en los tres. La carne fue, en cada caso, la más golpeada. La variación no se atribuye al gobierno provincial: la inflación es nacional y el signo provincial fue el mismo en los tres períodos. Gráfico: Fracrán Noticias sobre datos del IPEC (Aglomerado Posadas).

Vale mirar cada mandato de principio a fin, porque cómo se recibe y cómo se entrega dice tanto como el promedio.

Gestión Macri (enero de 2016, primer dato disponible, a noviembre de 2019): la CBT de la familia tipo pasó de 12.318 a 41.266 pesos, un aumento del 235 por ciento. El consumo de alimentos solo puede medirse desde 2018, así que la foto es parcial: en ese tramo final cayó 5,2 por ciento y la carne, 8,5.

Gestión Fernández (diciembre de 2019 a noviembre de 2023): la canasta saltó de 41.910 a 496.725 pesos, un 1.085 por ciento, el salto más violento de la serie. El consumo de alimentos cayó 23 por ciento y la carne se derrumbó 48,8.

Gestión Milei (diciembre de 2023 a abril de 2026, en curso): la canasta subió de 648.123 a 1.737.623 pesos, un 168 por ciento. El consumo de alimentos retrocedió 10,8 por ciento y la carne, otro 38,7, profundizando un piso ya histórico.

Más caro que en Buenos Aires

Un dato que suele pasar inadvertido: en abril de 2026, la línea de pobreza de una familia tipo en Posadas (1.737.623 pesos) quedó 18 por ciento por encima de la que mide el INDEC para el Gran Buenos Aires (1.469.768 pesos). Según el INDEC, en abril la Canasta Básica Total nacional alcanzó los 1.469.768 pesos para una familia tipo. En la tierra colorada cuesta más no ser pobre que en el conurbano. En cambio, en el último año la canasta de Posadas subió menos (26,8 por ciento interanual) que la nacional. A nivel nacional, tanto el IPC como las canastas registraron una variación del 32,4 por ciento entre abril de 2025 y abril de 2026.

La carne, en el centro de la escena

Lo que muestran las góndolas de Posadas conversa con lo que pasa en todo el país. Según la cámara del sector (CICCRA), el consumo de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos veinte años. La entidad lo atribuye a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que todavía no se recupera tras las fuertes subas de la carne. Los cortes vacunos acumularon en doce meses una suba del 57,9 por ciento, muy por encima del 33,2 por ciento de la inflación general.

La mesa argentina no se vació: cambió de composición. El pollo trepó a casi 47 kilos por habitante, equiparando a la carne vacuna, y el cerdo marcó un récord de 18,9 kilos. Sumando todas las carnes, el consumo de proteína animal se mantiene entre los más altos del mundo, pero con una composición muy distinta. Dicho sin vueltas: la gente no eligió comer distinto, tuvo que hacerlo. El asado se volvió un lujo ocasional y la dieta se corrió hacia las proteínas más baratas.

El futuro es vegano

Y acá nos permitimos una reflexión editorial, porque los datos abren una puerta que como medio no queremos esquivar. Una cosa es la reducción forzada —comer menos carne porque no alcanza— y otra muy distinta es la reducción elegida. Pero ambas miran el mismo hecho: una dieta anclada en la carne es cara y, además, insostenible.

La producción de carne vacuna es el alimento de mayor impacto ambiental del planeta. Producir un kilo de carne vacuna emite alrededor de 60 kilos de gases de efecto invernadero; un kilo de arvejas, apenas uno. La producción de alimentos genera cerca de un cuarto de las emisiones globales, y aun la carne vacuna de menor huella supera a casi cualquier alimento de origen vegetal. La FAO estima que la ganadería aporta alrededor del 14,5 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano. Para una provincia como la nuestra, atravesada por la deforestación y el avance sobre el monte, el dato no es abstracto.

¿Y la proteína? El mito de que sin carne falta proteína está saldado por la ciencia. La Academia de Nutrición y Dietética sostiene, en su posición de 2025, que las dietas vegetarianas y veganas bien planificadas pueden ser nutricionalmente adecuadas y aportar beneficios de salud en adultos. Las fuentes de proteína vegetal incluyen tofu, porotos, lentejas, frutos secos, semillas y cereales integrales. No hace falta combinarlas en la misma comida: alcanza con variar a lo largo del día. Y hay un punto que conecta todo este informe: porotos y lentejas están entre las proteínas más baratas del mercado. La respuesta más accesible al bolsillo es, también, la más amable con el planeta.

No proponemos una conversión de un día para el otro. Existe desde hace más de veinte años una iniciativa moderada y global, el Lunes sin Carne (Meatless Monday). Nació en 2003 de la mano de The Monday Campaigns y la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, y propone dejar la carne un día a la semana por la salud y el ambiente. Un solo día. Un comienzo.

Qué mirar hacia adelante

Las dos series seguirán contando esta historia mes a mes. La pregunta de fondo permanece: si la canasta no afloja y el consumo real no se recupera, el cambio en la mesa misionera dejará de ser coyuntura para volverse estructura. Y una provincia gobernada por el mismo espacio durante veinte años tendrá que responder qué política propia tiene para el plato de su gente.

Fuentes

IPEC (Aglomerado Posadas): serie Canasta Básica Alimentaria y Total, enero 2016 a abril 2026; serie Índice de ventas por grupo de artículos a precios constantes, enero 2018 a marzo 2026. Datos de elaboración propia de Fracrán Noticias.

INDEC: Valorización mensual de la CBA y CBT, Gran Buenos Aires, abril 2026 (vía Infobae).

CICCRA e IPCVA: informes sobre consumo, producción y precios de la carne vacuna, primeros meses de 2026 (vía Infobae, El Economista y otros).

Poore y Nemecek (2018), Science, sistematizado por Our World in Data: huella ambiental de los alimentos.

FAO: estimación de emisiones del sector ganadero.

Academy of Nutrition and Dietetics (2025): posición sobre patrones alimentarios vegetarianos y veganos.

The Monday Campaigns / Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health: campaña Meatless Monday.

Nota de transparencia

Las dos series del IPEC corresponden al Aglomerado Posadas, no a toda la provincia de Misiones; usamos "Misiones (Posadas)" para no inducir a error.

Las ventas de supermercados no equivalen al consumo total: parte de la caída puede deberse a que la gente compra carne en carnicerías o ferias y pan en panaderías de barrio, fuera del relevamiento. La magnitud de la baja, de todos modos, es consistente con la caída nacional del consumo de carne.

El índice de ventas no aclara su año base en la planilla; trabajamos con variaciones relativas.

La serie nacional del INDEC tuvo un corte en 2016 (emergencia estadística), por lo que la comparación con Posadas se apoya en niveles y variaciones recientes, no en el acumulado de la década.

El consumo durante la gestión Macri solo puede medirse desde 2018: esa cifra es parcial y así la presentamos.

La gestión Milei está en curso; sus números son provisorios.

La comparación de niveles entre Posadas (IPEC) y el GBA (INDEC) surge de dos organismos con metodologías propias y coeficientes de Engel distintos.

La sección "El futuro es vegano" es una reflexión editorial explícita de nuestro medio, sostenida en fuentes citadas, y no una cobertura neutral.

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