Messi, máximo goleador de la historia de los Mundiales

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Messi llegó a 18 goles mundialistas y superó a Klose. Un récord construido en veinte años que habla más de permanencia al máximo nivel que de puntería.

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Lionel Messi quedó como máximo goleador en la historia de los Mundiales tras el 2-0 a Austria. Pero detrás del número redondo hay una historia más rara y más grande: un Mundial entero en blanco, el récord de penales errados y una marca que se explica menos por la puntería que por una resistencia de dos décadas.

Hubo una sola tarde, este lunes en Dallas, en la que Lionel Messi se convirtió a la vez en el jugador que más goles convirtió en la historia de los Mundiales y en el que más penales falló. A los 8 minutos erró desde los doce pasos. A los 38 abrió el marcador y se trepó, en soledad, a la cima de todos los tiempos. En el descuento lo amplió. Argentina ganó 2-0, se clasificó a los dieciseisavos de final como líder del Grupo J, y el capitán terminó con 18 goles mundialistas, dos más que Miroslav Klose. El relato fácil dice "el mejor de la historia". La estadística, mirada de cerca, cuenta algo más interesante: el récord no es el de un cazador infalible, sino el de una permanencia que nadie había logrado antes.

La cuenta de un récord que tardó veinte años

Los 18 goles de Messi están repartidos de una manera desigual y reveladora a lo largo de seis Copas del Mundo: uno en Alemania 2006, ninguno en Sudáfrica 2010, cuatro en Brasil 2014, uno en Rusia 2018, siete en Catar 2022 y cinco —hasta ahora— en este Mundial 2026. Es decir: el máximo goleador de la historia de los Mundiales tiene un torneo completo sin convertir. Fue en Sudáfrica 2010, con Diego Maradona como director técnico, en aquel equipo que cayó goleado 4-0 ante Alemania en cuartos de final. La cima histórica se construyó también sobre ese silencio.

El primer gol de esa cuenta lo había marcado el 16 de junio de 2006, contra Serbia y Montenegro, cuando tenía 18 años y entró desde el banco. Veinte años después, casi en la misma fecha, igualó a Klose; seis días más tarde lo superó. Esa brecha temporal —dos décadas exactas entre su primer y su último grito mundialista— es en sí misma un récord: supera los dieciséis años de Cristiano Ronaldo y los doce de Klose. Pocas marcas describen mejor lo que estamos viendo. No es la historia de un goleador que aplastó un torneo, sino la de uno que siguió apareciendo, Mundial tras Mundial, hasta dejar a todos atrás por desgaste y continuidad.

El dato que casi nadie mira: goleador eterno, no el más letal

Acá conviene cruzar los números con frialdad, porque dicen algo que el titular suele tapar. Messi alcanzó sus 18 goles en 28 partidos: un promedio de 0,64 gol por encuentro. Klose, a quien superó, hizo sus 16 en apenas 24 partidos: 0,67. Es decir que, gol por partido, el alemán fue levemente más eficaz. Y si abrimos el podio histórico, la diferencia se agranda. Ronaldo Nazário marcó 15 en 19 (0,79). Gerd Müller, 14 en 13 (1,08). Y el francés Just Fontaine sigue siendo, setenta años después, una marca de otro planeta: 13 goles en un solo Mundial, el de 1958, en seis partidos, un promedio de 2,17 que probablemente no se rompa jamás.

Lo que distingue a Messi no es entonces la puntería por partido, sino la escala. Es el futbolista con más presencias en la historia de los Mundiales (28), con más minutos jugados, el único que disputó seis ediciones —junto a Cristiano— y uno de los poquísimos que convirtió en cinco torneos distintos. A eso se suman sus asistencias mundialistas, que lo dejan como el jugador con más participaciones directas de gol de toda la historia de la competición, por encima de Pelé. El récord, leído así, es más impresionante todavía: no es el de un verano brillante, como el de Fontaine, sino el de veinte años de vigencia al máximo nivel. Es la diferencia entre un relámpago y una luz que no se apaga.

El penal: la grieta humana de la máquina

El gol que abrió el marcador no fue, sin embargo, lo primero que hizo Messi con la pelota en los pies. A los 8 minutos, tras una revisión del VAR por una infracción sobre Lautaro Martínez, tuvo un penal para poner a Argentina en ventaja. Lo tiró desviado. Con ese fallo, el mismo día en que se coronaba como máximo artillero, se convirtió también en el jugador que más penales erró en la historia de los Mundiales: tres. Los anteriores habían sido ante Islandia, en Rusia 2018, atajado por Hannes Halldórsson, y frente a Polonia, en Catar 2022, contenido por Wojciech Szczęsny. Con este, superó al ghanés Asamoah Gyan, que cargaba con dos.

La estadística es, en apariencia, una contradicción: el mejor definidor del torneo es, a la vez, el más fallador desde los doce pasos. Pero dice algo verdadero sobre Messi y sobre el fútbol. Sus goles mundialistas casi nunca llegan desde la comodidad de un penal: llegan de jugada, de gambeta, de pase entre líneas, de un rebote leído antes que nadie. El penal —esa pausa fría, ese duelo de espera— nunca fue su lenguaje. Y aun así, cada vez que falló uno, encontró la manera de responder con la pelota en movimiento. Este lunes, treinta minutos después del error, ya estaba festejando el récord.

De Maradona a Klose: las capas de una fecha

No fue un 22 de junio cualquiera. Ese día se cumplieron exactamente 40 años de los dos goles de Maradona a Inglaterra en el estadio Azteca, en el Mundial de México 1986: la Mano de Dios y el que muchos consideran el mejor gol de la historia. En las tribunas de Buenos Aires, este lunes, había hinchas con máscaras de Maradona y de Messi al mismo tiempo. La simetría no necesita forzarse: en la fecha en que Argentina recuerda su instante mundialista más mítico, su otro número diez se quedó solo con el récord goleador de todos los tiempos.

Hay más capas todavía. Maradona fue el técnico de aquel Sudáfrica 2010, el único Mundial en blanco de Messi. Y Klose, el goleador que Messi acaba de destronar, no es un nombre neutro para los argentinos: integró el seleccionado alemán que venció a la Argentina de Messi en la final de Brasil 2014, y le marcó tres goles a la Selección en su carrera mundialista. Que sea justamente a él a quien Messi superó tiene algo de revancha histórica. El propio Klose, ya retirado, se refirió al récord con elegancia: se sacó el sombrero, dijo que siempre fue admirador de Messi y recordó cuando, en 2006, el chico esperaba su lugar en el banco detrás de Riquelme.

Lo que queda

Fiel a su estilo, Messi le bajó el precio al número. Ya lo había hecho tras el debut: dijo que es "una estadística y nada más", que es un orgullo compartir la lista con Klose y Ronaldo, pero que no significa demasiado para él. A días de cumplir 39 años, en lo que él mismo describió como su última aventura mundialista, el capitán sigue jugando como si tuviera todo por demostrar y nada que perder. Argentina cierra la fase de grupos el sábado 27 ante Jordania, ya con la clasificación en el bolsillo, y Messi tendrá nuevas chances de seguir estirando una marca que, salvo que él mismo la agrande, va a quedar mucho tiempo en lo más alto.

Porque ese es, quizás, el verdadero hallazgo de la tarde de Dallas. El récord de Messi no es el del jugador que más goles hizo en menos tiempo. Es el del jugador que se mantuvo arriba durante más tiempo que nadie. Y esa, en un deporte que descarta rápido y olvida más rápido todavía, puede ser la proeza más difícil de todas.

Fuentes

Nota de transparencia

Confirmado: el resultado (Argentina 2-0 Austria), el doblete de Messi (38' y en el descuento del segundo tiempo), la clasificación argentina a los dieciseisavos como líder del Grupo J, los 18 goles que lo dejan como máximo goleador histórico (Klose 16, Ronaldo 15), la distribución de esos goles por edición (1 en 2006, 0 en 2010, 4 en 2014, 1 en 2018, 7 en 2022, 5 en 2026), las 28 presencias mundialistas (récord absoluto) y los tres penales fallados en Mundiales (Islandia 2018, Polonia 2022 y Austria 2026), marca que supera los dos de Asamoah Gyan.

Cálculo propio: los promedios de gol por partido se obtuvieron dividiendo goles sobre partidos a partir de cifras oficiales confirmadas: Messi 0,64 (18 en 28), Klose 0,67 (16 en 24), Ronaldo 0,79 (15 en 19), Müller 1,08 (14 en 13) y Fontaine 2,17 (13 en 6). Los presentamos como elaboración propia, no como dato publicado por las fuentes.

Atribuido: las declaraciones de Messi ("es una estadística y nada más") corresponden a su rueda de prensa tras el debut ante Argelia, reproducidas por medios argentinos; las palabras de Klose provienen de una entrevista con FIFA y aquí están parafraseadas. El número de asistencias mundialistas y los registros de "goles a once selecciones distintas" y "seis partidos consecutivos convirtiendo" surgen de recopilaciones estadísticas de prensa especializada y se consignan como tales.

Aclaración histórica: el 22 de junio es el aniversario de los dos goles de Maradona a Inglaterra (México 1986), no de su fallecimiento, ocurrido el 25 de noviembre de 2020. Maradona fue director técnico de Argentina en Sudáfrica 2010. El dato de que Klose integró el seleccionado alemán que venció a Argentina en la final de Brasil 2014 está verificado.

A verificar/ampliar si se desea: el conteo exacto de asistencias mundialistas de Messi aparece con leves diferencias entre fuentes (8 o 9 según el registro); optamos por no fijar una cifra cerrada en el cuerpo.

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